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Lunes , 22.04.2019 / 07:53 Hoy

El camaleón peripatético

Cuánto de sal

Luis Miguel Aguilar Camín

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En parte porque me duele el codo —le hago saber al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— y en parte porque la conservo repartida en libros anteriores no he comprado la edición de la Comedia de Dante que ha vuelto a circular en México (Galaxia Gutenberg). Tengo esa versión de Ángel Crespo parcelada en Infierno (Seix Barral, 1973) y en Purgatorio y Paraíso, ya no en Barral y por tanto en edición no bilingüe (Origen, 1984). Pero al enterarme volví a un pasaje o a un verso y pico de la Comedia. En el Canto XVII del Paraíso Dante le pregunta a su tatarabuelo Cacciaguida sobre el destierro que le aguarda en el futuro; su antepasado le dice que en efecto tendrá que salir de Florencia y exiliarse. En un momento se refiere al “pan de los otros” y habla de la sal. Recorrí de nuevo las traducciones a mi mano.

—Vayamos primero a las versiones donde la palabra sal no aparece. En la de Sepan Cuantos (Porrúa, 1962; 9ª. edición, 1974) dice: “Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno”. En la Biblioteca de Autores Cristianos (versión de Nicolás González Ruiz, 1956; Madrid, 1994) dice: “Tú probarás cómo sabe amargo el pan ajeno”. En la de Espasa Calpe (1979; edición de Ángel Chiclana, 1993; 27ª. reimpresión, México, 2004) dice: “Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno”. Aunque no sepamos italiano es de preguntarse a dónde fue a dar la sal del original: “Tu proverai sí come sa di sale/ lo pane altrui”. Puede inferirse que la ausencia de sal es porque los traductores estaban ciertos de que Dante quería aludir con esa palabra a la amargura del exilio. Vayamos ahora a otras versiones donde sí aparece la sal (o derivados). La de Bartolomé Mitre (1889; Sopena, Buenos Aires, 1967): “Probarás el ajeno pan salado”. La de Alianza Editorial (versión poética de Abilio Echeverría, 1995; reimpresión, Madrid, 2013): “Probarás cómo el pan sabe a salmuera,/ el pan de otros”. Contra todas ellas y el “pan amargo” de los otros o la sal como “amargura”, me quedo con otro sentido, aunque no sé si me equivoque. Según yo es el sentido que le da, efectivamente, Ángel Crespo. Me lo encontré, no leyendo el Paraíso en la edición mencionada sino en el libro de Erich Auerbach Dante, poeta del mundo terrenal (1929; Acantilado, Barcelona, 2008). El traductor Jorge Seca utiliza la versión de Crespo al citar la Comedia. Reparé en la cotidianeidad del asunto cuando Auerbach escribe que para Dante “ninguna palabra es demasiado grosera ni demasiado clara” y que recurre a toda la experiencia común “si genera visión”. Entonces cita: “tu proverai sí come sa di sale/ lo pane altrui” (“te espera probar cómo sabe de sal el pan de otros”). El original de Crespo, más enredado, dice: “Cómo sabe de sal probar te espera/ el pan de otros”. Pero dice, según yo, lo que dice: simplemente, cuánto de sal le echan al pan por otros rumbos.

—Ameritaría otro artículo lo que sigue. Seguro que tanto la edición de Sepan Cuantos como la de Espasa “corrigen” o manosean la traducción de Manuel Aranda y Sanjuán (1868). (En Sepan Cuantos, el prologuista Francisco Montes de Oca la menciona como una de “las traducciones modernas más divulgadas” pero no se nos aclara que esa será, con alteraciones, la que leeremos. Por su parte informa Chiclana: “Nosotros presentamos en la presente edición el texto en prosa que ya había sido editado repetidas veces por Espasa Calpe, pero enriquecido con numerosas correcciones”. No aclara que es el texto de Aranda.) Veamos si no es Aranda. Para el pasaje dice la edición de Sepan Cuantos: “Tú abandonarás todas las cosas que más entrañablemente amas, y este es el primer dardo que arroja el arco del destierro. Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno”. Dice la de Espasa: “Tú abandonarás todas las cosas que más entrañablemente amas, y éste es el primer dardo que arroja el arco del destierro. Tú probarás cuán amargo es el pan ajeno”. Decía la de Aranda (facsimilar, Biblioteca Digital Hispánica): “Tú abandonarás todas las cosas que amas más entrañablemente, y este será el primer dardo que arroja el arco del destierro”. Pero a continuación, y antes de que lo “intervinieran” y cambiaran Sepan Cuantos y Espasa, el original de Aranda lo dijo también con claridad más de un siglo antes de Crespo: “Tú probarás cuánta sal tiene el pan de otros”. Cuánta sal: cuánto de sal. ¿O leo mal, camaleón? Por lo menos que sirva para restituirle su sal a don Manuel Aranda.

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