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Miércoles , 20.03.2019 / 03:29 Hoy

Opinión

Morena contra Morena

Luis Lozada León

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Cíclicamente, con mayor o menor frecuencia, se producen conflictos internos en los partidos políticos. Esto se torna común después de años de convivencia, pero caso excepcional es el de Morena que no lleva mucho tiempo de formado y ya se manifiestan fuertes disputas.

Como se ha visto a lo largo de la historia, los conflictos partidistas terminan provocando, en la mayoría de los casos, una sensible división, y como consecuencia inmediata reduciendo sus posibilidades.

De cara a las nuevas elecciones de gobernador de Puebla, nuevamente surgieron fricciones entre dos bandos, el grupo de Polevnsky y el grupo de Ricardo Monreal, representados por sus respectivos púgiles: Miguel Barbosa y Alejandro Armenta.

Este desgaste partidario debe ser tomado con precaución, porque puede terminar, en el corto plazo, en una guerra civil fratricida.

En el texto del antiguo testamento ya se mencionaba la traición entre hermanos, entre los célebres Caín y Abel, y más tarde en la historia de la humanidad entre los hermanos amamantados por una loba, Rómulo y Remo. Ambos acabaron con el homicidio de uno de los pares.

Polevnsky causó gran querella la semana pasada al declarar: “Son muchas las sabandijas que se nos han infiltrado, son muchos los que están echándole el ojo al partido de una manera mezquina y perversa, porque están pensando que el partido tiene mucho dinero”… “Ah, pero ahorita está poniendo en duda nuestras encuestas; pues que se decida, nosotros tenemos unos estatutos y todo el que quiera participar en Morena las reglas están muy claras, y las reglas son las de nuestros estatutos, esas son las reglas. ¿Quieren jugar? Es con esas (reglas), y si no, que se vayan a otro partido, que se regresen de donde vinieron”.

“El que se enoja, pierde”, decían sabiamente mis tías, no hay necesidad de llamar sabandija a nadie, que por cierto es un reptil o insecto pequeño que por lo general es especialmente molesto y de aspecto repugnante, como una ladilla; debemos ya de superar en la política los calificativos faunescos, como tepocatas, pejelagartos o chachalacas, y lo digo por los animalitos, ellos qué culpa tienen.

Mas allá de las indirectas lanzadas, los precandidatos están en su derecho de cuestionar los métodos de selección, las encuestas aplicadas por Morena son por demás opacas y sin una clara metodología, pareciese hasta que son hechas a modo. Así como los impugnadores que fueron dados de baja como candidatos sin decirles porqué, ni darles justificables razones, ellos simplemente hicieron uso, como lo dice Yeidckol, de los estatutos y las reglas que se han fijado.

En fin, ahora que Morena “seleccione” a su candidato oficial para competir por la gubernatura del Estado de Puebla, esperemos que las aguas regresen a su nivel, que se defina perfectamente bien quién es quien; yo creo que habrá unas elecciones muy competitivas. Porque amamos y disfrutamos la libertad, y sabemos que las mejores herramientas para defenderla son el orden, la virtud y el trabajo, y por su puesto la verdadera democracia.

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