• Regístrate
Estás leyendo: La ironía del espionaje en México
Comparte esta noticia
Lunes , 25.03.2019 / 13:14 Hoy

Opinión

La ironía del espionaje en México

Luis Lozada León

Publicidad
Publicidad

El balance entre lo público y lo privado es precario, y se haya sin cesar repensado por la teoría política. Rousseau soñaba con una absoluta transparencia, decía que: si hubiera tenido que escoger el lugar de mi nacimiento, habría escogido un estado en el que, por conocerse entre sí todos los particulares, no pudieran esconderse de las miradas y el juicio de lo público ni las oscuras maniobras del vicio, ni la modestia de la virtud.

Así lo privado se vuelve a discutir tras los asuntos de presuntos espionajes. Caldeados los ánimos y el ambiente por los asesinatos a periodistas, The New York Times echa más leña al fuego al publicar un artículo titulado: “Somos los nuevos enemigos del Estado: el espionaje a activistas y periodistas en México” en el que se menciona que periodistas, activistas y abogados, entre otros, han sido espiados por el software Pegasus, fabricado por la empresa israelita NSO Group.

Pegasus opera de la siguiente manera: se infiltra en los teléfonos celulares y otros dispositivos para monitorear toda actividad en la vida diaria de una persona por medio de las llamadas, los mensajes de texto, los correos electrónicos, la lista de contactos y las agendas.

Pero ¿por quién han sido espiados? Puesto que NSO Group sólo vende sus productos a gobiernos y el reportaje menciona que agencias mexicanas han gastado desde el año 2011 cerca de 80 millones de dólares en adquisiciones a dicha empresa, se sospecha entonces que el Gobierno es el responsable del espionaje, sin tener certeza alguna.

Sin embargo, en posterior artículo, en el mismo New York Times, el 20 de junio, aclaran: “En nuestra investigación, nos percatamos de que no había forma de saber de manera irrefutable si el gobierno de México estaba haciendo un mal uso del programa espía, el cual NSO Group asegura que solo pueden adquirir los gobiernos y únicamente se puede utilizar en contra de terroristas y criminales.” Sí como no.

Como era de esperarse, periodistas, activistas, y defensores de derechos humanos, anunciaron que ya han presentado una demanda penal y exigieron que se realice una investigación imparcial e independiente, sólo que no existe ningún organismo a nivel mundial que regule y gestione el uso de programas espía. La investigación quedará a cargo de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).

La postura del gobierno mexicano es de “respeto a la privacidad y la protección de datos personales”… “Por tanto, condenamos cualquier intento de vulnerar el derecho a la privacidad de cualquier persona”, como lo hicieron saber mediante un comunicado oficial y además se reitera que “no hay prueba alguna de que agencias del gobierno mexicano sean responsables del presunto espionaje”.

Como de película, algo que parecía hace pocos años de ciencia ficción, ahora es realidad, y en un futuro cercano esta tecnología y otras estarán al alcance del público en general. El privilegio de la privacidad, está a punto de ser cosa del pasado.

Desde este cibernético espacio les aconsejamos a la familia Aristegui, a los defensores de los 43 de Ayotzinapan, a la revelación del momento, el chico maravilla Anaya y a todo aquel que se crea con derecho, a cultivar la cultura de la protección, la siguiente recomendación:

Promover la cultura de la protección de antimalware. Primordialmente instalar un antivirus y si es posible antivirus de paga, que ayuda a mitigar y disminuir los riesgos, ya que en estos casos no hay 100% de seguridad.

El espía resultó espiado, se dibuja desde este ángulo otra modernidad entrando a la mutación del pensamiento en donde lo público y privado se confundirá, en donde los individuos aspirarán a la libre elección de su destino en la nueva avenida tecnológica sin fin. Pronto asistiremos al funeral de la vida privada.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.