¿Qué caminos se abren a Jericó Abramo Masso en su encrucijada -por quedarse o irse del PRI para buscar la candidatura a la gubernatura en 2023? La pregunta es crucial porque su respuesta representaría la vida o la muerte política para él.
Desde la oscuridad suenan, de manera casi inaudible, estas líneas de Los Caminos de la Vida.
“Por eso te pido a ti, mi Dios del cielo/ Para que me guíes al camino correcto”.
El camino más viable, ante las dificultades para migrar a Morena o Movimiento Ciudadano, estaría enmarcado en la parábola del regreso del Hijo Pródigo al PRI: sí ese fuera el caso, la Cúpula tricolor mostraría misericordia ante un Jericó arrepentido -de su intentona por dejar al PRI- y celebraría, a la vez, su reconversión al priismo que le dió todo en su vida política. Sin embargo, no es tan fácil.
Veamos las Expectativas de Jericó: “Necesito enfrentarme a la Cúpula priista para construir mi candidatura desde la empatía del militante y del ciudadano común.
Mi rentabilidad político electoral o mi historial como candidato hablan por sí solos.
“En 2021, gané 90 mil 787 votos como Diputado Federal del Distrito 4. En 2018, saqué 63 mil 980 votos cuando contendí como Senador en segunda fórmula con Verónica Martínez en el Distrito 4 de Saltillo. En 2015, obtuve 52 mil 093 votos como Diputado Federal del Distrito 7.
“Cuento, además, con una larga y sólida carrera político-administrativa: fui Regidor, Diputado Local (dos veces), integrante del gabinete legal y ampliado de dos gobernadores, alcalde de mi ciudad, Diputado Federal (dos veces) y presidente municipal de mi partido.
Mi rentabilidad electoral, mi experiencia político-administrativa y mi carisma personal son suficientes para dividir el voto de mi partido en Coahuila y aprovechar la crisis agónica de mi partido a nivel nacional”.
(Continuará el miércoles 15 de febrero).
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