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Miércoles , 20.02.2019 / 18:12 Hoy

Ciencia y política

El laberinto de la contaminación

Luis Eugenio Todd

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Continuamos sin rumbo.

Yo tengo muchos años de vivir aquí, en Monterrey, y estoy adaptado a que en ciertos meses del año, por los cambios en los vientos dominantes y la inversión térmica, haya más contaminación, como son los casos de enero y febrero. Pero nunca había visto que, según el monitoreo, el incremento de partículas contaminantes y dañinas sea tan extremoso. Esto debe ser una alarma y una prioridad para el gobierno estatal.

También observo que mucha gente platica, comenta o escribe sobre la contaminación y culpan a las empresas, a los automóviles –estos últimos son muy contaminantes, sobre todo los viejos– y a las pedreras; y en fin, a demasiadas emisiones que hay en este estado y nadie se pone de acuerdo para tomar decisiones radicales que supriman este problema que está afectando la salud pública.

Todo esto ha conducido, otra vez, a un laberinto sin salida, pues continuamos viviendo bajo una “nata polvareda”, y nuestros hijos, según estudios bien documentados, van a aprender menos y más personas de edad adulta van a morir de infartos de miocardio.

Entonces, el problema es serio y requiere la participación de todas las autoridades municipales, federales y estatales, y la presencia de los técnicos en ingeniería y derecho ambiental, porque las empresas no están cumpliendo, y de una innovación en los temas viales, porque los carros están contaminando mucho, y de programas a corto, mediano y largo plazo, que ofrezcan algo positivo para beneficio de la sociedad.

Reiteramos este tema porque a veces, por las noticias alarmistas, se nos olvidan las importantes y andamos resolviendo problemas políticos y administrativos, y nos desligamos de los de la salud pública. Es triste, pero el tema de la contaminación ambiental no ha sido resuelto; ni siquiera hay una planeación para saber qué hacer.

Urge una reunión y un consejo específico, con apoyo de personal universitario y de derecho ambiental y de la empresa privada, para trazar una ruta que nos conduzca gradualmente a combatir este mal, que ya se ha hecho endémico para la población de esta antes bella Ciudad Metropolitana de Monterrey.



Descartes: Pienso, luego existo… La solución a este problema es responsabilidad de todos.



luisetodd@yahoo.com
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