Política

Un río de amor

  • Desde mi rincón
  • Un río de amor
  • Luis Augusto Montfort García

El río humano fluye apacible sobre el asfalto, lentamente y sin prisa, su paso se acomoda y acompasa a la cadencia melódica de un monótono estribillo eclesial, que entonan los caminantes mientras sus rostros revelan mil motivos distintos para estar ahí: devoción; compromiso; interés; protagonismo; indiferencia; ausencia; temor o esperanza, se amalgaman como en una transitoria babel, en la que todos parecen querer hermanarse cantando en una misma lengua.

Más allá, con su primitivo ritmo, el taquicárdico sonido de un primigenio tam-tam, se religa sincréticamente con los acordes de las alabanzas, mientras los cascabeles, huaraches, carrizos, sonajas, violines, arcos o caracoles, completan el concierto de una sinfonía concertante, que en un multicolor alarde, convoca variados elementos étnicos y religiosos, cuyo origen se pierde en los caprichosos pasadizos de la historia humana.

Es la lucha eterna entre el bien y el mal, son los matachines, es nonantzin (mi madre), es la virgen madre de Dios, es Nican mopohua (Aquí se narra), relato fuertemente arraigado en la creencia popular de donde se desprende el llamado “fervor guadalupano”.

Matachín dicen unos, deriva del náhuatl que indica “aquel que danza”, pero hay la versión de que procede del italiano, para describir a un hombre estrafalariamente vestido (mattaccino), que compartía la escena con el polichinela, el arlequín o la colombina, personajes de la Comedia del Arte, adoptados por los españoles antes de la colonia.

Dando ellos al mattaccino, el mismo significado que al “mata-moros”, por su rivalidad con los invasores árabes y adaptándolo luego durante la colonia en América como un instrumento de evangelización.

El nombre Guadalupe ya existía en castellano antes de la llegada de Colón al continente, siendo denominada así una isla antillana.

Al parecer deviene del topónimo árabe (wad-al-luben) que indica “río escondido”, o bien (wad-al-lup) “río de lobos” o mejor aún (wad-al-hub) “río de amor”.

Según están las cosas con el Islam, yo prefiero quedarme con este último significado, más allá de la paradoja de que un mata-moros, le dance a una virgen de nombre moro.


lamontfort@yahoo.com.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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