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Domingo , 21.04.2019 / 21:39 Hoy

Desde mi rincón

Click, Click, Click: Réquiem

Luis Augusto Montfort García

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Click, click, click, ahí viene Víctor y la reunión se va a enriquecer pensaba yo, desde mi habitual silla en la mesa de los viernes, de espaldas a la puerta de entrada y escuchando el sonido de su bastón al ritmo de su paso rápido. 

Varios años atrás, él se había integrado al grupo y asistía regularmente cuando su consulta y la temporada de sus amados conciertos de la Camerata se lo permitían. 

En un tono de broma a la vez que de reconocimiento, alguien dijo que concurría porque estaba haciendo con nosotros un estudio psiquiátrico sobre las mañas y manías del ser humano en la tercera edad.

Médico y psiquiatra, Víctor añadía a éstas dos difíciles formaciones profesionales el “plus” maravilloso de su personalidad reflexiva y prudente, lo que lo llevaba a contestar con asertividad e inagotable paciencia, esas obligadas preguntas de los concurrentes a las que los profesionales de la salud están tan acostumbrados, algunas buscando sutilmente la consulta gratis y otras por mera curiosidad sobre ese extraño mundo del inconsciente, que nos hace ser el Dr. Jenkill y Mr. Hide en una misma mente.

En algunas ocasiones, tras la tempranera velada, cuando el estrés y la tensión del día se habían diluido entre ocurrencias, albures, chistes, brindis y otras trivialidades vanas pero necesarias para todos, aun para psicólogos y psiquiatras, tenía yo entonces la suerte de disfrutar de su compañía y su plática, que en un giro se volvía enriquecedora y profunda, la conversación que aporta, que nutre la psique y alimenta el conocimiento. 

Que si Sherlock, Watson, Moriarty y el gran premio de los $64,000.00; que El Messiah de Handel; que Francia y el francés; que Enric Corbera y la neurociencia y así, pero sobre todo, el apasionante tema del comportamiento humano que Víctor abordaba desde su conocimiento profesional y yo, desde mi hambre de saber y aprender.

Con el tiempo sus pasos se hicieron cada vez más lentos, pero en mi recuerdo pervivirá el click, click, click de su bastón, cosas de la mente. Ya me lo explicarás Víctor Arnulfo Albores García, cuando nos volvamos a ver.

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