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Desde mi rincón

Atrévete a saber

Luis Augusto Montfort García

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“La mayor parte de los hombres no quiere nadar antes de saber”, nos dice Hermann Hesse en la voz del “lobo estepario” Harry Haller, personaje y novela que nombra y titula Hesse con ese mismo apelativo lobuno.

Hace quizá cuarenta años que la leí y recién la retomé, con el ánimo no solo de aventurarme de nuevo en los apasionantes pensamientos del escritor suizo alemán, sino también como un ejercicio comparativo después de cuatro décadas, entre el yo que era y el yo que soy.

Una especie de auto-test, que tal vez revele mi avance logrado en eso de interpretar y entender la vida, a través de la lectura de frases e ideas que inevitablemente comprometen la actividad neuronal del pensamiento.Explica el solitario y lupino Haller, que siendo terrestre el ser humano, difícilmente está dispuesto por voluntad propia a meterse a un medio que le es ajeno, tal como el agua.

La expresión aplica también a algo que con frecuencia nos sucede con el conocimiento, por comodidad o por pereza mental evitamos “echar a andar” las células que residen en el cerebro, saboteando ese maravilloso fenómeno llamado sinapsis, con el que las neuronas al comunicarse entre sí con miles de millones de contactos, habilitan el pensamiento y permiten el descubrimiento personal de nuevos conocimientos.

“Pienso luego existo”, reza la concluyente máxima cartesiana, como una prueba indiscutible de la propia existencia y de que nuestra experiencia de vida es real y no ilusoria.

Pero pensar por si mismo, es también una actividad que implica cuestionar no solo lo que percibimos, sino también lo que antes hemos aprendido y reacomodarlo todo, en un proceso permanente de evolución personal.

Este ejercicio puede a la larga resultar agotador o como sostenía J. P. Sartre, llevar a la locura cuando el cuestionamiento excede nuestra capacidad de respuesta, lo que el mismo Haller prevé al añadir que quien decide vivir en el agua tarde o temprano se ahoga.“Sapere aude”, dijo en el siglo I antes de Cristo el poeta romano Horacio a su amigo Lolius, significa: Atrévete a saber.

También puede entenderse como tener el valor de usar la habilidad de pensar por uno mismo.


lamontfort@yahoo.com.mx

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