Internacional

Día Internacional de la Tierra

En 2017, Leonardo DiCaprio firmó un pacto con la administración de Enrique Peña en defensa de la vaquita marina. LILIA RUBIO
En 2017, Leonardo DiCaprio firmó un pacto con la administración de Enrique Peña en defensa de la vaquita marina. LILIA RUBIO

Bajo el lema “El planeta contra los plásticos”, este 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. Es una fecha idónea para reflexionar sobre acciones para detener la degradación ambiental, luchar contra las emisiones de gases efecto invernadero, acelerar la protección ante desastres climáticos y promover un estilo de vida más sostenible. Reducir, reutilizar, reciclar, ahorrar energía, plantar árboles y trabajar comunitariamente son acciones urgentes para cuidar nuestro hogar universal, el único que tenemos.

Hace 56 años se materializó el sueño de “proteger la feroz, independiente y natural belleza del mundo”, del senador estadunidense Gaylord Nelson y el activista ambiental Denis Hayes. En Estados Unidos, el evento reunió a unos 20 millones, es decir, 10 por ciento de la población. La iniciativa llevó a la creación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), así como a la promulgación de leyes federales y estatales para la limpieza del aire y el agua.

Las medidas constituyeron un parteaguas en las actividades ecologistas, pues la retórica de algunos políticos quedó marginada ante el activo involucramiento de grupos de base, que durante mucho tiempo se habían preguntado qué hacer, sin olvidar la inclusión y la igualdad.

 A través de las décadas, he presenciado campañas internacionales en redes sociales, televisión, radio y prensa, con sentido del humor, festividad y música. Por ejemplo, hace años estuve en el jardín del Capitolio en Washington DC, donde John Denver cantó a los agonizantes ríos y bosques del planeta.

Hace poco, la actriz Meryl Streep prestó su voz para anuncios públicos, que promueven el uso cinematográfico en la concientización sobre el cambio climático. “No soy propiedad privada de nadie. Al agredirme se dañan ustedes mismos. Si muero, ustedes también morirán”, alertaba la moribunda Madre Tierra en pantallas por doquier.

En 2017 presencié cuando Leonardo DiCaprio firmó un acuerdo con la administración del presidente Enrique Peña Nieto para la protección de la vaquita marina, el mamífero marino más pequeño y en peligro de extinción en el Alto Golfo de California —¡del cual se calcula que no hay más de 10 sobrevivientes!—, debido a que queda accidentalmente atrapado en las redes de enmalle usadas para la pesca ilegal de la totoaba, cuya vejiga natatoria es altamente codiciada en el mercado negro asiático, bajo la creencia de que posee propiedades afrodisiacas.

A fines de marzo, el diario MILENIO reportó que “el Cártel de Sinaloa paga a mafias chinas por los precursores químicos, para la elaboración del fentanilo, con buches de totoaba”, con un precio por kilogramo de entre 20 mil y 80 mil dólares. No por nada se le conoce como la “cocaína del mar”. Sea of Shadows es el documental producido por el actor y la Sea Shepherd Conservation Society, con la activa colaboración de la Secretaría de Marina.

Asimismo, he estado en contacto con campañas de consejos prácticos: no comprar verduras y frutas congeladas o enlatadas, sino de la estación y producidas localmente, para ahorrar en el empaque, el procesamiento y la energía consumida en el transporte; escoger productos sueltos, no empacados en espuma de poliestireno; usar bolsas reutilizables; consumir productos, como la mantequilla, envueltos en papel y no en tarro de plástico, así como latas o vasos de aluminio o vidrio, que son reciclables; utilizar filtros marrones y no blancos para la cafetera, que requieren cloro y portan residuos carcinógenos; comprar desodorante de bola o barra, nunca aerosol, que aumenta el de por sí inmenso hoyo en la Antártida.

En productos para el hogar, es importante publicar nombres, direcciones y teléfonos de compañías que producen desde limpiadores de ventanas hechos con cítricos, hasta focos fluorescentes de sólo 15 watts con una duración de nueve mil horas, es decir, nueve veces mayor a la del incandescente.

Asimismo, he visto como multinacionales automotrices, de alimentos, tiendas departamentales y aerolíneas, entre otras, se enfocan en el uso de energías renovables, combustibles alternos, reducción de desperdicios y promoción de la agricultura regenerativa. Por otro lado, sin tener un número exacto de periódicos que usan papel reciclado, en países como Japón, lo mezclan con semillas de flores, para que sea biodegradable.

En cuanto a la industria papelera, se calcula que se recicla 58 por ciento del papel utilizado mundialmente y en Europa casi 75. España es líder en reciclaje de papel y cartón, lo que representa un ahorro significativo de recursos naturales y energía. De hecho, una compañía de papel higiénico llegó a anunciar que hacía “papel de papel, no de árboles”, así como un fabricante de bolsas de basura, hechas con aditivos biodegradables y plásticos reciclados, que publicitaba: “Somos autodestructivos y estamos orgullosos de serlo”.

En una ocasión, presencié un programa de radio en Finlandia, donde un alumno de secundaria narró cómo convenció a sus padres que lo dejaran convertir la cochera en centro de recolección. Una joven dijo que ya no compraba pañales desechables por su toxicidad y las décadas para disolverlos, porque “es como usar la tierra como bote de basura”. Asimismo, un profesor contó cómo en su natal Suecia promovían ciudades neutras en carbono, con el uso de bicicletas y la generación de energía renovable.

Como el resto del mundo, México también enfrenta grandes desafíos y tiene mucho por hacer. Es por eso que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) impulsa políticas por medio de un Plan Nacional de Acción para Residuos Marinos y Contaminación Plástica (REMAR), así como iniciativas de economía circular y la reducción de plásticos de un solo uso. Igualmente, fomenta la energía renovable y la conservación del agua, a través del transporte público, bicicleta o caminar para reducir la contaminación atmosférica, con el objetivo de concientizar a los sectores productivo, comercial y la sociedad en general.

El impulso que necesitamos es enfocarnos en lo que estamos haciendo bien. Cada pequeño gesto cuenta. Es clave la colaboración entre ciudadanos y autoridades. Actualmente, las principales ciudades cooperan con organismos internacionales para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de autobuses eléctricos, el Metro, el Tren Ligero, el Metrobus, el Cablebús y Mexicable –que ha logrado reducir anualmente unas 17 mil toneladas de dióxido de carbono. Se trata de excelentes opciones para conectar zonas periféricas y reducir la contaminación, pues aparte de que no emiten contaminantes atmosféricos, disminuyen el número de vehículos y, por ende, la congestión y contaminación acústica.

La situación es crítica. Nadie lo niega. Mientras jugamos con fuego, el planeta pide auxilio. Trabajemos juntos antes de que sea demasiado tarde. 


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Lilia Rubio
  • Lilia Rubio
  • Intérprete y traductora; ha formado parte de los equipos de interpretación presidencial en México.
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