Política

Verdad, respeto, paridad y pluralidad

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LUIS M. MORALES
LUIS M. MORALES

Este 31 de agosto concluyó mi encargo como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Ha sido el honor más grande de mi vida pública: conducir uno de los Poderes de la Unión y garantizar que las diferencias encontraran cauce en la Constitución, la ley y el reglamento.

Ejercí esta responsabilidad a partir de cuatro principios: verdad, respeto, paridad y pluralidad. Como criterios concretos para decidir, conducir el debate y representar con dignidad a una Cámara integrada por proyectos de país distintos.

La verdad fue el punto de partida, porque la confianza pública se construye con  transparencia y rendición de cuentas. Informar las decisiones, reconocer los  resultados y los desafíos fueron parte de mi obligación. Quien ejerce una  responsabilidad pública debe explicar sus actos: la verdad es el vínculo más sólido entre las instituciones y la sociedad.

El respeto significó aplicar las reglas con objetividad, reconocer los límites del poder y preservar la fortaleza de las instituciones. Provengo de un partido de oposición y a lo largo de mi trayectoria he defendido mis convicciones con firmeza, tanto en la tribuna como en el debate público. Al asumir la presidencia entendí que esa responsabilidad exigía representar a toda la Cámara y colocar el deber institucional por encima de cualquier interés partidista. 

La Cámara pertenece por igual a la mayoría y a la oposición, pero, ante todo, es uno de los Poderes del Estado mexicano. Por ello, actué con respeto a sus  atribuciones, ofrecí certeza a todas las fuerzas políticas y preservé la dignidad del debate. El respeto institucional nunca exige renunciar a las convicciones; exige ejercerlas dentro de la ley y reconocer que ninguna persona, mayoría o interés circunstancial puede situarse por encima de las instituciones.

La paridad orientó mi encargo. Presidir la Cámara como mujer implicó demostrar que nuestra participación debe traducirse en poder efectivo y capacidad de decisión. Cada mujer que ocupa un espacio de esta relevancia amplía el horizonte de quienes vienen detrás y confirma que es posible conducir con firmeza y sentido institucional.

La pluralidad permitió convertir las diferencias en deliberación democrática. Dialogar no implica renunciar a las convicciones y construir acuerdos no significa perder identidad. La política adquiere sentido cuando reconoce la legitimidad de quien piensa distinto y encuentra coincidencias para responder al país.

Celebramos 100 sesiones y dimos cauce a más de 3 mil 600 intervenciones. Hubo jornadas extensas, tensiones y desacuerdos de fondo. Nunca retiré el sonido a un orador ni utilicé la presidencia para responder desde una posición de privilegio.

Cuidar la palabra fue una forma de respetar la pluralidad y reconocer que cada voz representa a una parte de México.

Verdad para generar confianza; respeto para fortalecer las instituciones; paridad para ampliar la participación de las mujeres, y pluralidad para construir soluciones. Estos principios deben orientar la vida pública, porque México necesita autoridades que respeten la ley e instituciones capaces de procesar las diferencias sin convertirlas en ruptura.

Concluyo esta etapa con gratitud y la certeza de haber honrado mi palabra. El  encargo termina, pero permanece mi responsabilidad con México y la convicción de que ejercer el poder con límites, escuchar con respeto y actuar con verdad son condiciones indispensables para construir un país seguro, en paz y próspero.


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Kenia López Rabadán
  • Kenia López Rabadán
  • Expresidenta de la Cámara de Diputados
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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