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Lunes , 18.03.2019 / 08:32 Hoy

Doble fondo

Arde Oaxaca, ¿cómo en el 2006? ¿O peor?

Juan Pablo Becerra-Acosta

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Quizá será peor este 2016. Ojalá que no, pero por lo ocurrido ayer, todo pinta para que las cosas se desborden de fea manera...

Cubrí las primeras semanas del conflicto oaxaqueño en 2006. Un mes estuve allá. Fue cuando se dio a conocer el surgimiento de la llamada Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que aglutinaba a decenas de organizaciones sociales en apoyo de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que a su vez forma parte de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Quienes por momentos estuvimos cerca o colados dentro de las reuniones donde se debatían planes de acción para contrarrestar los actos represivos del gobierno de Ulises Ruiz, nos percatamos que había gente con ideas de corte guerrillero. Y esos grupos, mezclados con muchachos de los barrios marginales que cargaban un gran resentimiento social, fueron los que participaron más activamente en las barricadas, en los enfrentamientos primero contra escuadrones nocturnos de corte parapolicial y después, meses después, contra tropas federales.

Nunca se supo cuántos muertos hubo en los seis meses de conflicto, pero se calcula que se perpetraron entre 10 y 20 asesinatos. El Ejército fue movilizado hacia zonas serranas para evitar que los grupos con tendencias guerrilleras escalaran más el conflicto.

Lo que ha ocurrido en las últimas horas en Salina Cruz, en Juchitán, en los alrededores de la capital, y sobre todo más al norte, a 92 kilómetros de Oaxaca, en el municipio de Asunción Nochixtlán, pinta muy mal: ya hubo balazos. Nada más durante un día de enfrentamientos, este domingo, hubo seis civiles muertos y más de 100 heridos, al menos dos de ellos graves.

Por la mañana, antes del enfrentamiento en Nochixtlán, la Policía Federal tenía instrucciones de desalojar un larguísimo bloqueo carretero en el lugar. Los efectivos policiales iban sin armas, según funcionarios del gobierno federal. Al verse superados los policías, y al escuchar disparos de arma de fuego, aparentemente provenientes de miembros de organizaciones radicales afines a la CNTE, como aquellas del 2006, pidieron auxilio.

Las nuevas tropas se acercaron al lugar, ya con pistolas y fusiles, como quedó plasmado en varias imágenes de fotoperiodistas que hoy desplegamos. Acudieron armados para proteger a sus compañeros que solo portaban toletes y escudos y, asumo, a la población en general.

Ahora viene lo que tanto trabajo le cuesta al Estado mexicano: las pesquisas. Hacer una investigación rápida y clara para saber qué tipo de proyectiles quitaron la vida a quienes hoy están muertos y de esa forma deslindar responsabilidades. Que sepamos quiénes dispararon de ambos lados, de los grupos con tintes guerrilleros y de las tropas, y en qué circunstancias...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
twitter.com/@jpbecerraacosta

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