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Martes , 23.04.2019 / 16:06 Hoy

Mercados en perspectiva

¡Cómo sí!

Juan S. Musi Amione

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Para que haya menos pobres hay que crecer más, ésta es la única receta para desinstalar de la pobreza a la mitad de la nación; si México no alcanza tasas de crecimiento mayores a 4.5 por ciento, esta triste condición no va a cambiar.

Recientemente —desde la Secretaría de Hacienda, el Fondo Monetario Internacional y diversas corredurías e instituciones financieras— se planteó un desarrollo para 2019 mucho menor a lo esperado, y cada vez son más aquellos que nos ubican con crecimientos cercanos a 1 por ciento; este efímero crecimiento es producto de dos factores. El primero que es interno y obedece a la ausencia de reformas estructurales (algunas de ellas implementadas pero que hoy están detenidas, como la energética), nos impiden tener razones y motores internos de expansión. Una mayor recaudación también podría detonar bienestar y una mejor distribución de la riqueza; la única forma viable de hoy tener una mayor recaudación es gravando medicinas y alimentos. Volver a cobrar tenencia en los estados en donde se quitó y buscar homologar el predial a nivel nacional ayuda, pero no resuelve el problema; la segunda razón, que está ligada con la primera, es que el menor crecimiento global es parte del ciclo económico y no lo podemos evitar, y si el mundo crece menos pero sobre todo EU se manifiesta así, México lo va resentir; en pocas palabras, la recaudación de un país que crece a 2 por ciento es mucho mayor que la de una nación que crecerá entre 1 y 1.5 por ciento.

Hay que reconocer que esta situación nos ha llevado a una austeridad necesaria y que mantener las finanzas públicas sanas, para no perder el grado de inversión y deteriorar la confianza de los inversionistas, hay que ajustarnos a lo poco que se tiene; como decía, el crecimiento económico viene de la inversión pública y privada, y en este momento México solo invierte 2.5 por ciento del PIB, este rubro por décadas ha venido a la baja, lo único que nos queda es buscar el crecimiento y que éste venga de la inversión privada.

Estoy seguro que si el gobierno actual se empata con la iniciativa privada y busca los sitios de oportunidad en infraestructura, comunicaciones, energía, si hay el capital local y extranjero para apoyar esas áreas de oportunidad que por décadas han sido olvidadas, se originará un mayor crecimiento. Es necesaria y urgente la asociación entre el gobierno y la sociedad civil, detonar progreso y proyectos de inversión de manera conjunta es lo único que nos puede salvar.

Todavía puede haber una corrección en el rumbo para que se rectifique y se busque un objetivo en común que beneficiaría a la presente administración, a los empresarios, pero sobre todo a la clase más marginada que resultaría la más beneficiada en esta asociación. Urge implementar un plan de desarrollo y modernización en el que se abra espacio, incluso a inversionistas pequeños, que a través de instituciones financieras pudieran invertir en esta clase de proyectos tal cual lo hacen actualmente las Afore por medio de los certificados de capital de desarrollo (Cecades); es tiempo de dejar de ver los cómo no, y darse cuenta cómo México sí puede crecer al 4 por ciento.

info@cism.mx
@juansmusi
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