El Club Santos hizo de más, se le reconoce y comprende porque finiquitó con cierta gallardía lo que defendía.
Algo raro tiene León contra el equipo lagunero aunque el partido dominical completo se puso serio, atractivo, llamativo, digno de nuestras entusiastas liguillas.
Hasta ahí llegó el fervor y el entusiasmo; las limitaciones fueron más que las virtudes.
Fueron generosos, hicieron que la afición estuviera más atenta, jugaron bien, fabricaron bellos goles, se acordaron de jugar mejor y pusieron en vilo la decisión final de un partido que gracias a una justa expulsión, provocó interés.
Hasta ahí llegó la dicha. Se acabó la competencia de este semestre que estuvo salpicada de muchas cositas diferentes como la rápida “Liga” contra equipos de nuestros vecinos americanos, la cual distrajo.
Pocas cosas buenas deja este lapso de julio a noviembre. Al menos se consolidaron, con fines de venta, tres jugadores que podrán refrescar las finanzas.
¿Quién se queda?
¿Quién se va?
¿Qué le interesa al Club?
¿Qué ya no le importa?
Son preguntas que se resolverán teniendo enfrente el presupuesto.
Lo más peculiar es entender el diseño de equipo que se pretende formar. El futuro no se conoce.
Lo único cierto es que lo que sucede en el campo, primero pasa por la oficina.
Llega el momento crucial.