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Lunes , 18.02.2019 / 07:47 Hoy

Reseña

Aprender de los torneos cortos

Juan Gómez Junco

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Después de 45 torneos cortos algo debimos haber aprendido. Los que califican no esperan a ir mejorando poco a poco porque la experiencia indica que tener buenos puntos desde el comienzo es un alivio. Es temprano todavía en el actual torneo pero Santos no ofrece las suficientes garantías como para confiar plenamente en él. Evitar una derrota ante Morelia, y provocar la victoria, ya es apremiante, aunque no encaje la expresión.
Sí, es temprano, pero algunos camiones pasan sólo una vez al semestre, y no se debe desperdiciar la ocasión. Morelia, rival en turno, tenía once puntos a la fecha 6 en la competencia anterior. Eso, le daba sustento para verlo calificado, pero no aconteció. Su retroceso le llegó cuando menos debía, como otros suben sus expectativas no necesariamente desde el inicio.
Este Santos está metido en su obligación, se percibe eso, pero el no triunfo, ya acumulado, debe ser el gran aviso para reparar algunos desperfectos. No se le invita a caer en desesperación, no es el camino. Se le exhorta a tener que ganar este domingo. Esta simple idea, claramente concebida, debe ser el acicate para acudir a la victoria. No obtener los 3 puntos dominicales, abre un panorama difícil que en el futuro suele no despejarse.
Es uno de los aprendizajes incómodos pero convincentes que los torneos cortos nos han regalado. El tiempo perdido no logrando puntos, es cruel en este tipo de competencias cortas. Lo que se deja de hacer en el momento preciso se transforma en mayor enemigo. Las vías de solución parece que están a disposición de gente apta, pero sin esperar más a que sea el destino quien lleve el control de las acciones. Las enseñanzas son obvias. Ganar o ganar; no hay más variantes.

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