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Miércoles , 20.03.2019 / 12:05 Hoy

Paisajes de la memoria

Los poseídos

Juan Gerardo Sampedro

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Curioso dato: en los estudios sobre doctrinas medievales aparecen ya “los poseídos”. Luego, en la abundante literatura colonial (Cfr. algunos relatos recopilados por Artemio de Valle Arizpe), reaparecen con un carácter mucho más definido. En ambos casos “los poseídos” son seres humanos (hombres y mujeres) que han transgredido una norma social: han cruzado la línea que separa “lo permisible” de lo “no permisible”. Pocas veces se habla del efecto de los alucinógenos que ya eran conocidos.

Recuérdese como ya lo cité anteriormente de mi maestro Le Goff: el siglo XII es el embrión del capitalismo y la usura era castigada al tiempo de convertirse en una práctica cotidiana y casi natural.

¿Quiénes eran “los poseídos”? aquellos que faltaban a las leyes de la Iglesia Católica blasfemando o practicando la usura. Generalmente “los poseídos” eran sujetos cuyo cuerpo y alma habían sido atrapadas por seres malignos, oscuros y desconocidos. Seres “del más allá”.

Es verdad lo que escribe Mario Vargas Llosa en su libro “El lenguaje de la pasión” (Ed. Aguilar, Mex, 2001) cuando narra cómo los colonizadores que llegaron a América impusieron su cultura sepultando las creencias, edificando templos y desapareciendo todo vestigio literario porque “lo literario” (lo escribo de memoria), era peligroso porque despierta la conciencia.

Los hombres que sobrevivieron fueron los que también idearon los instrumentos de tortura. Hay una diferencia obvia entre ambos periodos: Ya en el S. XVI, “los poseídos” sufrirían una metamorfosis patógena: los seres divinos los convertían en cosas o animales (Cfr. “La cosa mala” / leyenda colonial) y así morían como ejemplo de lo que no se debía de hacer.

Freud y el psicoanálisis lo definieron así: metamorfosis patógena, algo que descubrí y estudié en las obras literarias que tuve a mi alcance donde los argumentos abordan esta complicada referencia social.

Sintetiza Jean Starobinski en “La posesión demoníaca” (Ed. Taurus, 1975, España) lo que líneas arriba he planteado de la siguiente manera:

“Los poseídos” oyen voces y son seres separados, no tienen acceso a la luz. Su miseria, su culpa, está en haber dejado de pertenecerse al dejar de pertenecer al día”.

“Los poseídos” pertenecen al mundo del extravío. Nada habrá de salvarlos.

Entrando a “lo contemporáneo”, en el intervalo que separa la razón de la psicosis se encuentra la neurosis. Es en este intervalo donde se estacionan las metamorfosis patógenas. Y son muchas y variadas.

Delirantes sin límites, “los poseídos” han reaparecido en raras conductas pero han dejado de extrañar para convertirse en “lo normal”. Ahora los vemos dictando conferencias políticas a través de las redes sociales. Muy “poseídos”, muy pirados. Hay que verlos explayándose en ese humor involuntario. Nomás hay que verlos.

@coleoptero55

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