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Martes , 23.04.2019 / 09:33 Hoy

Paisajes de la memoria

De Todos los miedos

Juan Gerardo Sampedro

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He vuelto a la lectura de “Todos los miedos” (Planeta, Mex. 2018) y he vuelto a las reflexiones que vertí en la presentación en la que participé como invitado de su autor, mi amigo Pedro Ángel Palou. En esa ocasión dije que el “Miedo”, el concepto (cfr. teoría gestáltica) es el peor de los estados anímicos porque conlleva en sí algo que se llama incertidumbre: oscuridad detrás de la cortina.

En aquella ocasión enumeré los puntos claves, a mi modo de interpretar la novela. El mismo tema en sí es motivo de reflexión cuidadosa: el asesinato no de una periodista (como lo narra “Todos los miedos”) sino lo que el hecho nos muestra: la inseguridad que priva en todo un país.

Por lo que, la relación de cierto tipo de prensa hacia el poder ha sido a veces mal vista porque unos y otros saben cómo negociar algo. Un juego sucio. Una perversa relación.

“Todos los miedos” es una novela tensa e intensa: el poder aparece aquí, terrible, como un ejercicio de fuerza impresionante. El poder corrompe. El ejercicio del poder es el centro de Todos los miedos. Hay miles de formas para aplicarlo, las psicológicas, las físicas o las amenazas de cualquier forma.

Daniela Real es una brillante periodista pero además es incorruptible: escribe en contra de los poderosos. Su única protección será un traidor que conoce todo lo que puede hacer un hacker que se roba toda su información. “Todos los miedos” es una denuncia al sistema y sus culpables. Los personajes son terribles, malditos y abominables.

El mérito de “Todos los miedos” es que nosotros los lectores, nos contagiamos de él e imaginamos lo que sigue para saber cómo se dará el desenlace.

El manejo narrativo se logra bien. Todo lo que aquí sucede se da en el transcurso de unas cuantas horas. Y todo es tan vertiginoso que da miedo volver la cabeza a otro lugar. ¿Han olido la muerte? ¿Han olido la sangre? creo que yo sí. Ustedes no olerán papel ahí en el libro, también hay olor de destrucción.

Cansados de los thriller TV Azteca o Televisa o Netflix o lo que sea, nos hacía falta a todos una historia como “Todos los miedos” de Pedro Ángel Palou. Familiarizados quizá con la violencia cotidiana, qué terrible ha sido leerla e imaginarla en estas páginas.

Finalmente, aquí todo es posible. Y todo es también, muy humano.

@coleoptero55

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