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Jueves , 21.02.2019 / 07:12 Hoy

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Día del Municipio Libre, 4 de enero

Juan Carlos Porras

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Entendamos de una buena vez que la lucha por el Municipio libre, desde la Unión Cívica Leonesa (UCL), fue total y completamente ciudadana. No hubo componendas con los reaccionarios del momento (léase sinarquistas y panistas) como tampoco con los liberales del rumbo: ni campesinos ni obreros organizados y menos con una clase política regida por la entidad secreta.

Estos últimos permanecieron a la expectativa de los acontecimientos y mostraron la suficiente cordura para trascender a los archivos de la historia y perderse en el mar de papeles sin registro, pero con elocuencia.

Los que de costumbre gritaron –desgañitándose– fueron los ventrílocuos de la historia pues acomodaron tan bien los hechos y sucedidos del 2 de enero de 1946 que al cumplir 47 años (en 1989) amanecimos con los mártires del día renovados. Más bien: corregidos y aumentados a su favor.

Habían pasado cuatro décadas de la institución del Día del Municipio Libre, 4 de enero decretado por el Gobernador provisional de Guanajuato licenciado J. Jesús Castorena quien era harto conocido en la UNAM y que había pronunciado aquellas justas palabras al tomar posesión de su cargo el 22 de septiembre de 1947: “Guanajuato no es patrimonio de unos cuantos sino de todos”.

Con aquel pronunciamiento se marcó la pauta para la restauración del municipio libre y se dio formalidad a la operación de las varias Juntas de Administración Civil (JAC) que algunas ciudades lo requirieron.

Pero al paso de los años y los cambios de gobierno, el municipio libre reconfiguró su saga democrática y los envalentonados sinarquistas junto conalgunos grupos ligados a la extrema derecha –ya colocados en los partidos políticos, en organizaciones religiosas y universidades con algunos profesores ligados a la CIA– prepararon la toma del poder.

Y no era para menos pues la repetición de los hechos del 46 ahora, en el 1976-77, se dio por igual con personajes tan especiales como el Dr. Salvador López Sanabria (PAN) versus Amador Rodríguez Leyaristi (PRI)pero sin derramamiento de sangre ciudadana, para desembocar en una junta de 13 notables ciudadanos presidida por el empresario Roberto Plasencia Saldaña.

La JAC tuvo arraigo entre la población y consolidó el crecimiento de la ciudad pues la dotó de innumerable obra pública y de servicios necesarios,así como el desarrollo de la industria cuero-calzado ya que aprovechó su organización.

Los primeros años de la década de los 80’s. marcaron la suficiencia del bono democrático de la población como también el arribo del incipiente crimen organizado que día con día ganó las calles de León sin darnos cuenta.

Los tradicionales barrios y colonias populares fueron mermados por la introducción de las drogas: San Miguel, La Escondida, San Nicolás, Chapalita, por citar solo algunos. La delincuencia hizo mella con delincuentes como el Yeyo, el Garruñas, el Asaltanovios, célebres personajes que se enfrentaron a Robocop Hernández o al Grupo Comando de la policía.

La explosión del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) con Adolfo Andrade al invadir los predios del conocido Guaje –luego convertida en la colonia Morelos– asustó a propios y extraños pues el comunismo estaba inserto en la otrora Sinarcópolis.

“Están en Cuba. Pero ya llegaron a Nicaragua, a El Salvador. Brincaron a México y ya están en León”, solían decir los asustados reaccionarios.

El experimento socialista de Andrade y sus secuaces cansó tanto al gobierno municipal, por presiones de las buenas conciencias, hasta el hartazgo. Aplicaron entonces una solución final y efectiva: desbaratar en su totalidad con drogas y pandillerismo a la colonia Morelos. Luego, reventar a sus seguidores. No sin antes perseguir políticamente a Adolfo y su familiapor comunista hasta meterlo a la cárcel con la suficiencia de cargos para que nunca saliera de la misma.

Así fue la preparación del terreno para que, con la ola democrática de Chihuahua (Pancho Barrio) y San Luis Potosí (Salvador Nava), llegara el “cambio de poder” en el municipio libre con Carlos Medina Plascencia.

Entonces la nueva administración pública tomó el modelo empresarial para operar (“gerenciar”, dicen ellos) y atender no a ciudadanos sino a clientes que demandan satisfacción por el buen servicio.

La empresa privada entró a administrar el servicio público y aplicó un nuevo calendario cívico donde los mártires, y no los ciudadanos, tienen la palabra. Por eso fueron hábiles en concertacesionar.

Así el Día del Municipio Libre pasó a la historia y el 2 de enero llegó para quedarse sin Unión Cívica Leonesa y sin ciudadanos libres que lucharon franca y abiertamente por un León mejor.

*Editor fundador de Grupo Ochocientos y actual director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León (CIEL-LEÓN).

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