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Las posibilidades del odio

Los 10 mejores discos del primer semestre de 2016

Juan Carlos Hidalgo

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1) Anohni

“Hopelessness” (Secretly Canadian)

No sólo implicó el cambio de sexo del artista, que en sí mismo sería un punto de quiebre. También hay un viraje estilístico notable; de temas lentos con piano hacía el encuentro de una electrónica crepitante y reflexiva. La cantante suma a dos grandes talentos: Hudson Mohawke y Oneothrix Point Never para crear texturas y atmósferas que le permiten soltar un discurso político y social incisivo y crítico. Existe en el álbum una manera estimulante de entreverar ética y estética. La música es una aventura que sirve de basamento para un ensayo sobre el averiado estado de las cosas.

2) David Bowie

“Black star” (Columbia)

Más allá de la circunstancia de que quede como un testamento musical, El duque blanco concibió un disco notable. Cierto, encerró en él diversas claves que anticipaban su despedida de esta dimensión y el comienzo de la inmortalidad. Fiel a su costumbre, provocó una enésima vuelta de tuerca a su sonido y coqueteó con el jazz, incluyó guitarras sinuosas y regresó al sax que tanto le fascinaba. Aquí cantó con sobrada maestría y logró un conjunto aventurero y aventurado de canciones.

3) Minor Victories

“Minor Victories” (Fat Possum)

Y aquí estamos de nuevo con aquello de las súperbandas; iniciativas no siempre bien logradas. Resulta que miembros de Mogwai, Slowdive y Editors decidieron juntarse. Como era previsible no falta el shoegaze, pero lo importante es cuando se atreven con unos fraseos de hip hop y algo de dreampop –con sus voces angelicales-.

4) Iggy Pop

“Post Pop Depression” (Loma Vista)

Si algunos han de pervivir en la historia del rock and roll serán aquellos artistas que aportaron estilo, personalidad y fiereza. Mr. Iguana se ha transformado varias veces y ahora supo alimentarse de Josh Homme (Queens of the Stone Edge) y aprovechar esa rugosa y áspera guitarra stoner para nutrir sus desplantes de crooner trasnochado y barriobajero.

5) James Blake

“The colour in Anything” (Universal Music)

Con todo y su juventud, este inglés sabe mucho de la introspección y de otros abismos insondables del alma. Sigue amando su piano, el soul y el R&B de antaño a los que salpica de toques electrónicos delicados. Él sabe tanto contar historias como trazar paisajes sonoros.

6) The Besnard Lakes

“A Coliseum Complex Museum”

(Jagjaguwar)

Este grupo canadiense, conducido por Jace Lasek y Olga Goreas, tiene una trayectoria excelente en su país que merece trascender fronteras. Lo suyo es una odisea guitarrera llena de capas y texturas. Algo hay en este trabajo (quinto álbum) que suena a progresivo pero no le resta emoción. Crean una maraña épica en la que cabe lo fantástico junto a un poco de ciencia ficción. Ofrecen un viaje alucinante a las profundidades de Saskatchewan.

7) Damien Jurado

“Visions of Us on the Land” (Secretly Canadian)

Se trata de un artista cuya imaginería inspirada en la religión es fascinante; con ella ha creado una realidad alterna que le sirve para narrar a través de la música. Este disco cierra una trilogía que ha concebido junto al brillante productor Richard Swift. Él sabe cómo hacer un rock brumoso con su dosis justa de psicodelia que le sirve para hacer preguntas trascendentes sobre la existencia y la parte espiritual.

8) Moderat

“III” (Mute Records)

Modeselektor y Apparat, cuando trabajan juntos, se conservan en estado de gracia y eso que han pasado tres años de su anterior colaboración. Han creado a una entidad genial de 3 cabezas que sube y baja la velocidad de la electrónica vocal que componen. No obstante tanto refinamiento, también hay exabruptos ruidistas y un viaje de emociones que van esculpiendo con tiento y buen gusto. No se trata de un sonido de ruptura sino la consumación de un proyecto y su propuesta.

9) P J Harvey

“The Hope Six Demolition Project” (Vagrant)

La reina está de vuelta y con un disco no tan áspero como su antecesor, pero con la misma capacidad de observación y compromiso. Ella sabe analizar las complicadas situaciones que pululan en el mundo –de la Europa de los inmigrantes a las contradicciones del capitalismo-. Y lo que hace es un rock totalmente sobrio y robusto –no necesita nada más-. ¿Será que el arte podrá en verdad salvarnos o la suerte está echada?

10) Black Mountain

“IV” (Jagjaguwar)

¡Otro tanto enorme para el rock canadiense! Esta banda ha encontrado la manera de retomar al Space rock, al heavy metal, la psicodelia y la herencia de Led Zepellin para convertirlo todo en un magma volcánico proyectado al futuro. Aprovechan lo mejor del pasado con gran inteligencia para dar con canciones intensas, briosas, y que luego alternan con pasajes súper viajados.

circozonico@hotmail.com

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