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Sábado , 23.02.2019 / 21:23 Hoy

Cartas oceánicas

Apostillar el título

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo

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Meses después de levantar la Copa del Mundo, la jovial trayectoria de Mbappé necesitaba un partido de tronío. El muchacho compareció en Old Trafford, una de las cuatro catedrales que todo jugador llamado a encabezar el futbol debe abrir, y cruzó su puerta con trapío. Con 20 años, puso al United contra las paredes del viejo teatro. La obra de Mbappé cerró el telón de su primera gran noche europea: fue el protagonista de una victoria memorable en la quebradiza historia del PSG. No se recuerda una actuación con semejante poderío de un jugador tan joven, en un estadio tan viejo, desde la aparición de Ronaldo, el brasileño; al que rodea un aire familiar con el francés, su heredero. Porque Mbappé, que pronto ocupará los sitios de Messi y de Cristiano, no desciende de ellos, sino de Ronaldo: el coloso de Río. Equipos como el United, y estadios como Old Trafford, tienen la bondad y la nobleza suficiente para forjar jugadores, no importa si se trata de un rival. En ese partido ha cuajado la intensa figura de Mbappé, a quien se le solicitaba apostillar el título del 2018 con Francia. El muchacho llegó a Manchester arropado por el grupo y salió de allí abanderándolo: es el símbolo indiscutible de una generación de jugadores que dominarán el futbol la próxima década. La eliminatoria que enfrentaba el PSG venía torcida, parecía otra de las calamitosas situaciones que envuelven a este club dominado por la fatalidad en situaciones cumbre. A la habitual ausencia de Neymar, un futbolista de corral, se sumó la de Cavani, una baja de extrema sensibilidad. Las carencias no asustaron a Mbappé, que galopó por Old Trafford como si lo hiciera por la Gran Bretaña. Con cada zancada y en cada embestida, se aceraba más al trono del futbol mundial. Un asedio al que debemos acostumbrarnos en el corto plazo. Escoltado por dos estupendos veteranos como Alves y Di María, el “novato” aprovechó la sabiduría que le ofrecían sus escuderos para firmar un partido redondo. El mejor que se le ha visto a nivel de clubes. Debemos empezar a disfrutar de Mbappé, no busquemos en él la genialidad de Messi, tampoco los remates de Cristiano, el nuevo número uno del mundo será un potente y elegante velocista.

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