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Domingo , 21.04.2019 / 14:15 Hoy

Vidas Ejemplares

La ruta del asesino

José Luis Durán King

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En 1997, un grupo de fuerza táctica denominado Macro, creado bajo presión social para detener al asesino de dos muchachas y resolver la desaparición de una más, distribuyó un cuestionario entre los taxistas de Claremont, un suburbio adinerado de Perth, en el oeste de Australia.

Las tres mujeres desaparecieron entre 1996 y 1997 en circunstancias similares después de asistir a un centro nocturno de Claremont.

Las autoridades supieron que un taxista había contactado a una de las víctimas, Sarah Spiers, de 18 años. Así que las “personas de interés” prioritarias eran los profesionales del volante. Incluso a varios se les aplicó un examen de ADN. Una de las preguntas era: “¿Es usted el asesino?”

Sarah Spiers desapareció el 26 de enero de 1996. De acuerdo con sus amigos, la joven llamó desde un centro nocturno a un sitio para solicitar un servicio. Cuando llegó el auto, Sarah ya no estaba.

El 9 de junio de 1996, Jane Rimmer, de 23 años, desapareció en la zona de los centros nocturnos de Claremont. Sus restos fueron recuperados en agosto siguiente en un lugar llamado Woolcoot Road.

El 14 de marzo de 1997, Ciara Glennon, de 27 años, fue vista por última vez. Su cadáver fue hallado el siguiente 3 de abril en Pipidinny Road. Las tres mujeres, en su momento, acudieron a un pub llamado The Continental antes de desaparecer.

La policía ya no tenía dudas: estaba frente a un asesino en serie. La primera respuesta de las autoridades al desafío fue el cuestionario.

Una vez que nadie respondió la consulta, investigaron a un oficinista del que se desconoce su nombre. En 2008, la policía declaró que hacía muchos años que el burócrata no era “persona de interés”.

Las indagaciones continuaron con el asesino convicto Bradley John Murdoch y el también homicida Mark Dixie, quien fue encerrado en 2005 en el Reino Unido por matar a la modelo Sally Anne Bowman.

Finalmente, el 22 de diciembre de 2016 fue detenido Bradley Robert Edwards por la muerte de Jane Rimmer y Ciara Glennon. En el caso de Sarah Spiers, la ausencia de cadáver ha impedido que hasta el momento se inculpe a Edwards.

De acuerdo con el periodista Liam Bartlett, la señorita Spiers no fue la primera presa del asesino. Bartlett menciona a Julie Cutler, de 22 años, como la cuarta víctima de Edwards. Cutler desapareció una noche de 1988 en Fremantle, Australia Occidental. Su auto fue hallado, no así su cuerpo.

La auscultación de la casa de Edwards ofreció a la policía un esquema claro, una ruta exacta de cómo un fisgón, ladrón de prendas femeninas, se convirtió en un asesino serial.

La computadora del hombre albergaba decenas de videos de mujeres en estado de choque. ¿Quiénes eran? Al momento de ser grabadas, ¿iban a ser violadas? ¿Ya lo habían sido? Lo cierto es que cada video estaba organizado con los presuntos nombres de las mujeres. Por ejemplo: “Historia de Norma” o “Historia de Esther”.

A partir de abril continuará el juicio de Bradley Robert Edwards. Las sorpresas con este asesino en serie parecen no tener fin.

operamundi@gmail.com

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