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Viernes , 26.04.2019 / 11:21 Hoy

Heterodoxia

Motineros…

José Antonio Álvarez Lima

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La noche de Navidad, en una pequeña población conurbada con la ciudad de Puebla, pero perteneciente al estado de Tlaxcala, ocurrió un hecho violento que ya es más que frecuente:

Una pareja disputó a gritos por la custodia de los hijos. El padre sacó a los niños de la casa violentamente y en medio del escándalo huyó en su camioneta con ellos.

Algunos transeúntes supusieron que era un secuestro y corrieron donde se celebraba una fiesta a dar aviso. Alguien más tocó las campanas de la iglesia y pronto se formó una turba alcoholizada —era Navidad— de más de mil gentes, que cercó el palacio municipal exigiendo justicia.

Los policías ahí apostados trataron de disuadir a la multitud de que regresara a casa. Pronto fueron atacados, el palacio municipal saqueado, quemados cinco vehículos oficiales y vandalizadas varias propiedades, incluyendo un cajero Banorte.

Afortunadamente solo hubo algunos heridos, pero durante horas el tumulto se adueñó de San Pablo del Monte. En la madrugada llegó la Gendarmería y los revoltosos a dormir. No hay detenidos.

¿Por qué poblaciones habitualmente tranquilas de pronto se convierten en turbas descontroladas?

¿Por qué tanta irritación y violencia contra la autoridad?

¿Por qué, vertiginosamente, ciudadanos pacíficos se transforman en golpeadores y bandidos?

Seguramente las causas son múltiples y complejas, pero es un hecho que cada vez más las personas se toman la justicia —o lo que ellos suponen justicia— por propia mano. Y, cada vez más, ubican a la autoridad y sus símbolos del lado de la delincuencia.

Tal parece que en la revuelta social, sea para exigir justicia como para lograr reivindicaciones sociales, el método más socorrido en el México profundo es el del motín.

Atrás han quedado las huelgas, las manifestaciones, las guerrillas. Al parecer, lo de hoy es la toma de carreteras y el motín violento.

Así que el llamado a la revolución no será como hace 50 años: ¡hay que crear dos, tres, muchos Vietnams!

No, hoy día el grito es: ¡hay que hacer dos, tres, muchos motines!

Disfrutemos pues lo que queda de 2016; porque 2017 puede ser el año del motín.

alvalima@yahoo.com

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