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Domingo , 21.04.2019 / 02:18 Hoy

Cosmovisión

Sueños truncados

Jorge Reynoso M.

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Una joven había tomado clases de ballet toda su infancia, y decidió que había llegado el momento de entregarse profesionalmente a esa disciplina. Deseaba llegar a ser “Primera bailarina” y comprobar si tenía las dotes, de manera que cuando llegó a su ciudad una gran compañía de ballet, fue a los camerinos luego de una función y habló con el director.
“Quiero ser una gran bailarina”, le dijo, “pero no sé si tengo el talento”. “Deme una demostración”, le dijo el maestro. Transcurrido apenas unos minutos, la interrumpió diciéndole: “No, no tiene usted condiciones”.
La joven llegó a su casa deshecha, arrojó sus zapatillas en un armario y no volvió a calzarlas nunca más. Se casó, tuvo hijos y cuando crecieron un poco, se empleó de cajera en un supermercado.
Años después, asistió a una función de ballet; a la salida se encontró con el viejo director, le recordó la charla que habían tenido, le mostró fotos de sus hijos y le comentó de su trabajo, luego agregó: “Hay algo que nunca entendí. ¿Cómo pudo usted saber que yo no tenía condiciones de bailarina?”
“Apenas la miré cuando usted bailó delante de mí y le dije lo que siempre le digo a todas”, le contestó. “¡Pero eso es imperdonable!” exclamó ella; “arruinó mi vida, ¡Pude haber sido primera bailarina!”
“No lo creo”, repuso el maestro. “Si hubiera tenido las dotes necesarias y una real vocación, no habría prestado atención a lo que le dije”. Autor anónimo.
Amigo lector: al margen de la cantidad y la calidad de sus talentos, usted está llamado a luchar. Aporte al mundo sus habilidades, su capacidad y su historia. Cumpla con su misión, esa que solo usted es capaz de hacer.
Acepte que buscar la vocación es una aventura personal y que esta no se cumple simplemente desempeñando una profesión o un oficio. Es una motivación permanente; es la inspiración y la entrega que dan satisfacción y sentido a la vida.
Nos enseña a vivir con sabiduría, a enfrentar el dolor y nos impone una forma de vida que nos brinda la dicha de ser dueños de nosotros mismos.
Por ello, al margen de lo que los demás piensen de usted: crea en sí mismo y honre su vocación, y desde su propia existencia... ¡Construya su mundo y su historia! ¿Qué opina? _

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