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Lunes , 22.04.2019 / 18:09 Hoy

Trampantojo

¡Villa NO, no seas villano!

Jorge Fernández Acosta

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El tema sigue allí, montado en la ignorancia y prendido de la ambición de quienes pretenden pasar por encima de la ley, a más de ser los artífices de la destrucción de los más altos principios de la lógica de la sustentabilidad. Nos ha tocado ser testigos de la práctica absurda de la voracidad a partir del abuso sistemático en contra del patrimonio público ambiental que le pertenece a las generaciones futuras.

Resulta terriblemente aterrador y patético que, trienio tras trienio y sexenio tras sexenio, desde Emilio hasta Enrique o desde Héctor hasta Pablito, nadie haya sido capaz de frenar y dar un golpe de timón para tomar la única decisión posible y viable a fin de preservar el bosque La Primavera y la franja de amortiguamiento en donde se emplaza la villa, aunado a las implicaciones asociadas a la idea de mantener en alto los valores de la conciencia que nos conduciría a comprender que la villa debe ser demolida como ejemplo paradigmático de compromiso con la inteligencia, la legalidad y en contra de la corrupción y, lo más importante, a favor de la biodiversidad, más allá de cualquier costo económico. Significa que se debe actuar con base y sustento en el respeto a la ley que fue violada y, en consecuencia, fincar las responsabilidades para someter a la justicia a os funcionarios y particulares que incurrieron en la comisión de los presuntos delitos que afectan al erario y a la sociedad.

Vaya, en una más de sus locuaces ocurrencias, el gobernador –mal asesorado, puesto que no se puede vender- plantea la estólida idea de enajenar la parte proporcional que presuntamente corresponde a Ipejal para recuperar la inversión… tamaña patraña sólo se concibe desde la insensatez y la inopia intelectual de mentes perversas que buscan aprovecharse de las aguas turbias para ganar como pescadores, sin escrúpulos, cuyo afán es hacer negocio, con obscenas ganancias, por sobre el interés público.

Es mi voluntad hacerle saber a Enrique Alfaro que no se equivoque -una vez más- y que mejor se dedique a conseguir lo conducente para lograr la demolición de la Villa Panamericana (Transamericana) como única vía para resarcir el daño ambiental que se produjo y, además, para recuperar la confianza hacia el Estado como garante de la legalidad. Expreso así me deseo –y espero que muchos lo compartan- de ver caer el edificio emblemático de la corrupción… y señalar que, se tiene que decir y lo digo: ¡VILLA NO, no seas villano! La Villa caerá… Demoler la villa simbolizará un acto heroico que repercutirá en el futuro como constancia de sabiduría y coherencia.

jfa1965@gmail.com

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