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Jueves , 21.03.2019 / 19:07 Hoy

Empatía Popular

El arcoíris de Tampico (a fuerza y a medias)

Joaquín López

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No fue una decisión a la ligera la que se tomó en la administración de Tampico para permitir que la comunidad gay pintara los colores del arcoíris que usan como representación en una de las calles del Centro Histórico. Fue una lucha de ideologías entre los ediles.

La alcaldesa Magdalena Peraza reunió a un grupo de unos 18 regidores, aprovechando un evento en el aeropuerto (al que no fueron todos los ediles), los juntó en una salita donde les comentó la propuesta que le hicieron llegar.

La cosa es así: quieren espacios de la ciudad para colocar banderas y pinturas en apoyo a la comunidad gay, en el contexto de la conmemoración de la lucha de sus derechos, y pues no suena mal, les dijo la alcaldesa para luego preguntarles su opinión.

Y ahí fue donde cambió el asunto, ya que usualmente los ediles apoyan las propuestas que hace la alcaldesa; pero en este caso algunos regidores panistas conservadores y uno que otro priista no lo consideraron correcto.

La propuesta que le hicieron a la alcaldesa fue colocar la bandera de arcoíris en el Palacio, en algún lugar de la entrada, y pintar varios pasos peatonales de la zona centro.

Los regidores dijeron rotundamente que no, definitivamente no era posible permitir esas peticiones. Se discutió que no se puede acceder a lo que quiere una minoría, porque entonces más grupos van a querer hacer lo mismo.

Otros pusieron como ejemplo que entonces tampoco se permitan actividades católicas o de cualquier religión en las calles.

Se enfrascaron en una discusión donde predominó la ideología de género, pues se notó el temor al qué dirán si se aprobaba la solicitud de la comunidad gay.

Total, se acordó lo que ya sabemos, darles permiso de que pintaran solo un paso peatonal, el de la calle Francisco I. Madero con Aduana, y nada más por cinco días.

Sí hubo una apertura para este sector de la población, muy a fuerza y a modo, pero no como ellos lo querían; pero bueno, de algo a nada.

Y así fue, se pintó la calle y la comunidad gay lo celebró pues Tampico se convirtió en la primer ciudad de Tamaulipas en llevar a cabo una manifestación así. Luego vino la tormenta entre la población, en la calle y en redes sociales, a favor y en contra.

Esperemos que la decisión del municipio no tenga que ver con nada político, pues vienen elecciones y tal vez no quieren echarse enemigos o escándalos, solo por quedar bien.

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