No pueden superar la tentación de convertir cualquier pendejada oficial en un hecho histórico.
Florestán
Esta institución producto de años de esfuerzos democráticos de todas las fuerzas políticas del pasado, hoy en desgracia, se fundó como IFE el 11 de octubre de 1990 y ya como INE el 4 de abril de 2014. Estamos hablando de dos presidentes priistas y, por tanto, denostados, Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto. Pero su culmen fue tras la reforma de 1996, con Ernesto Zedillo, también del PRI.
En el correr de esos años se consolidó con las reformas de la hoy demonizada etapa neoliberal, como garante de la naciente democracia mexicana, el mismo que permitió, y validó, con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, construido en esa misma satanizada era, las alternancias a partir de 2000, la confianza en los resultados democráticos en las elecciones y el arribo al poder de Andrés Manuel López Obrador, que los convirtió en instrumentos al servicio de sus ambiciones.
Hoy, le decía, ambas instituciones han sido colonizadas por el régimen y aunque en la alineación de su consejo general hay personajes de integridad a toda prueba, son minoría que dependen de las necesidades políticas del gobierno y de los caprichos de su presidenta, Guadalupe Taddei, que pasó de la esperanza a la militancia y, por momentos, a las veleidades.
En quince días cambió tres veces los colores del INE. Pasó del distintivo rosa mexicano, original desde su creación, al lila brugadista de los ajolotes y de éste al gris. Todo en dos semanas. Ya antes, en 2023, lo había querido pintar de morado.
El argumento retrata a lo que ha llegado hoy la institución: los tintes están dentro de su paleta cromática.
Estos caprichos cosméticos se dan ya en el periodo electoral y representan una inversión multimillonaria para la que carecen de presupuesto, un maquillaje cromático que cambia de colores, pero no de problemas.
RETALES
1. BOOOM. La operación más importante en el mundo de las telecomunicaciones de la región se anunció ayer cuando David Martínez, Alfonso de Angoitia, Bernardo Gómez y Emilio Azcárraga, Televisa, pues, compraron AT&T-México, el segundo operador más grande de telefonía celular, solo después de Telcel,
2. CITA. No la va a tener fácil hoy el canciller Roberto Velasco en su primera comparecencia ante el pleno del Senado. Será su prueba de fuego: Estados Unidos y las injerencias y la colaboración. España, Rusia y el espionaje, Ucrania, Nicaragua, Cuba, y
3. AMÍLCAR. Le preguntaron a Omar García Harfuch sobre el paradero de Jorge Amílcar Olán, el señalado socio de Andy López Beltrán; respondió que para el gobierno mexicano está localizable. El punto es de quién se esconde. No de la FGR, no de Estados Unidos, sólo que sea de sus cómplices.
Nos vemos mañana, pero en privado