La ganadora principal de la primera licitación de bandas de frecuencia del espectro para el servicio de radiodifusión sonora comercial a través de subasta fue la misteriosa empresa Tecnoradio. Si paga 270 millones de pesos tendrá 37 concesiones de un jalón e influencia nacional; nadie lo había logrado tan fácilmente en la industria de la radio.
Ya se dijo que Carlos Lara Sumano, director del Instituto Mexicano de la Radio, fue socio fundador de la empresa en 2011, pero que vendió su participación accionaria antes de comenzar el proceso de licitación, y que no hay evidencia de posibles irregularidades.
Pero hay muchas preguntas sin respuesta que alimentan la especulación y preocupación entre los industriales del ramo, y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) no contribuye a clarificar con prontitud las inquietudes, lo que empaña el resultado.
Alejandro Navarrete, titular de la Unidad del Espectro Radioeléctrico del Ifetel, dijo el viernes pasado en entrevistas radiofónicas que “en este momento no puede revelar” quiénes son los actuales dueños de Tecnoradio, y que no tienen evidencia sobre información falsa para tratar de “engañar a la autoridad”.
Por lo mismo no se sabe si los verdaderos dueños son Alí Eduardo Bañuelos, René Padilla y Francisco Javier Márquez, o si tras bambalinas están Javier Pérez de Anda y Adrián Pereda, los Tupamaros de Radiorama, o si hay prestanombres.
Se desconoce para qué utilizarán las frecuencias ganadas. Se prevé que esta semana el Ifetel haga públicos los documentos relacionados con este tema, porque hasta ahora se especula que los ganadores utilizarán las concesiones para rentarlas a postores políticos o personajes que buscan poder en sus comunidades.
En la licitación no hay una cláusula que obligue al nuevo dueño a operar la radio y no a rentarla.
En los pasillos de la industria se afirma que Tecnoradio rentará por lo menos 30 por ciento de las frecuencias ganadas. Eso deja muchísimo dinero. Una concesión en una zona regular deja entre 80 y 100 mil dólares mensuales; es una práctica de prostitución de la radio.
Otra cosa que se desconoce es si no hay preponderancia en la industria por Tecnoradio o incluso si no hay prácticas de concentración.
Es una empresa que sale de la nada. No se conoce su trayectoria empresarial y hay un claro sentimiento de que los propietarios chamaquearon a la autoridad por no analizarlos a fondo, y se burlan de los demás jugadores que por años no hicieron lo que ellos lograron con un solo movimiento.
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