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Miércoles , 20.03.2019 / 12:56 Hoy

Estira y afloja

Pérdida de confianza en los funcionarios

J. Jesús Rangel M.

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Hay otras realidades de la economía y la geopolítica en el mundo más allá del brexit. La más crítica, desde mi perspectiva, es "la pérdida de confianza en los responsables de formular las políticas" públicas en los diferentes países, como define el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés).

Por primera vez, que yo recuerde, el llamado banco de bancos centrales habla del tema en su informe de labores. Plantea tres riesgos para la economía mundial: "posibles distorsiones macroeconómicas" por la falta de liquidez, la deuda, la política fiscal, la calidad del gasto público y la falta de reformas estructurales.

El segundo se refiere a la "persistencia de las tasas de interés extraordinariamente bajas, cada vez más negativas incluso en términos nominales y en algunos casos incluso por debajo de lo anticipado por el banco central", que pueden "deprimir las primas de riesgo y estirar las valoraciones de los activos, aumentando su vulnerabilidad frente a una reversión al alentar la toma de riesgos financieros".

El tercer riesgo es la pérdida de confianza. El informe del BIS destaca que "conforme pasa el tiempo, más afecta a su reputación la discrepancia entre lo que espera el público y la realidad. Valga de ejemplo la política monetaria, a la que se ha dejado soportar una parte abrumadora del costo de devolver las economías a su senda.

"Cuando estalló la crisis, la política monetaria se reveló crucial para estabilizar el sistema financiero y evitar un colapso mayor en la actividad económica. A pesar de las prolongadas medidas extraordinarias que han adoptado, las autoridades monetarias no han conseguido, sin embargo, devolver la inflación a sus objetivos ni han logrado un crecimiento económico aceptable. En el proceso, los mercados financieros se han vuelto más dependientes del apoyo de los bancos centrales, y el margen de maniobra de las políticas se ha estrechado. Si esa situación se prolongase hasta el punto de menoscabar la confianza del público en las políticas, las consecuencias para los mercados financieros y la economía podrían ser graves".

La desconfianza no es efecto del brexit. Está ahí por la falta de resultados favorables a la sociedad en lo económico, en lo político y en lo social, y por eso los movimientos de inconformidad en muchas partes del mundo.

El ex presidente José López Portillo dijo que "presidente que devalúa (la moneda), se devalúa". Ahora se podría señalar: funcionario que no genera confianza, en política no será confiable.

jesus.rangel@milenio.com

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