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Los sonámbulos

Brexit: contra la pesadilla neoliberal

Jesús Delgado

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En forma justificada, los herederos de la ceguera voluntaria (Koestler, dixit) o capitalismo libertino hablan de un "auténtico baño de sangre" tras el voto a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En efecto, en el viejo imperio, nada menos que en el corazón de la fantasmagórica "mano invisible" y el neoliberalismo thatcheriano de la "sociedad invisible" (literal), se asestó un referéndum contra el destino "inevitable" de la tosca concentración de la riqueza de pocos a costa de la "resignada" miseria de millones.

"Potencia mundial", la realidad británica es igual a otras muchas, incluida la nuestra. Allá, igual que aquí, unos cuantos hicieron fortunas en un abrir y cerrar de ojos -especulación mediante, cuando no saqueo y fraude- mientras los bancos de alimentos multiplicaron la asistencia (en 2010, 40 mil personas, con todo y trabajo y gracias a sus miserables salarios debían adquirir comida en esos centros, pero para el 2014 ya sumaban más de un millón), de la misma manera que en México se publicitan como un gran logro los comedores populares, sello inhumano de la devastación de entreguerras.

Campeones de la industria, cuna de la misma, en 30 años la pobreza se duplicó, 5 familias tienen más riqueza que 12 millones; allá, más de 4 millones de niños, es decir, 1 de cada 3, viven en pobreza, una de las cifras más altas para una "potencia" (aquí son, sumados adolescentes, 21.4 millones, aunque 4.6 millones menores sufren pobreza extrema, el nivel más miserable)

Allá, como aquí, los recortes al gasto público se ejecutan con la misma tijera dogmática en perjuicio no de los tenedores de bonos de deuda ni otros especuladores, sino de beneficiaros de programas sociales.

Desde la era de la "Dama de Hierro" de la década de los años 80 a la fecha, los británicos han sido sometidos a cánones de austeridad, con caídas en los salarios que no se veían desde hace medio siglo, y pérdidas de derechos laborales debido a la "flexibilidad", tan festejada aquí como logro de avanzada también. La recepción de migrantes es otro flagelo para los británicos, pero es otro producto neoliberal.

Con tantos fantasmas recorriendo Europa y el mundo, asombra el "asombro" generado por el voto a favor del brexit entre los promotores del mito del "crecimiento económico" como solución de la desigualdad y la pobreza, en realidad una verdadera pesadilla (¿qué esperaban?)
Pero tras el golpe, allá como aquí se siguen buscando culpables: que si los precios del petróleo, que si el alza de interés de la Fed, que si China, que si los roqueros se pusieron histéricos por la demanda contra Led Zeppelin, etc., etc., etc.

Ignorantes de la historia, hoy se espantan de presuntos diablos populistas de corte fascista, como si Hitler no hubiera sido las más acabada mercancía de un crac especulador y su consecuente desesperación social.

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