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Domingo , 21.04.2019 / 22:18 Hoy

Areópago

Serenidad y sabiduría para tiempos convulsos

Jesús de la Torre T. Pbro.

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En múltiples aspectos de la convivencia humana se dan actualmente las incertidumbres o perplejidades que nos pueden llevar a practicar el sordo y el desentendido, a cambiarle de canal cuando se trata de noticias, transmitidas por televisión, radio, o evitar comprar periódicos para no enterarnos del desquiciamiento en que nos traen los huachicoleros, los migrantes, los muy cuestionados métodos de interrumpir hasta vías férreas, como medio para conseguir pagos de salarios, habiendo tantas otras formas sin daños a terceros, se diga políticamente que hay un pendiente que se juzga justo, no atendido. 

Para un exaltado en la mente y en el ánimo, el mundo está de cabeza. 


En el aspecto social, eclesial, cultural, político, es tarea urgente comportarnos con serenidad que nos puede facilitar ir hacia una sabiduría que nos ayude a poner orden en éste mundo que parece que se descarrila la máquina o se vuelca el vehículo. 

Si es cierto que pasamos por tiempos convulsos, lo que menos debemos hacer es comportarnos como despistados, irresponsables y decirles a todos, menos a nosotros mismos, que le hagan como quieran, que a fin de cuentas, a la mayoría le tiene sin cuidado. 

Que los tiempos convulsos tienen remedio, pero vamos poniéndole remedio. 

En la diócesis de Torreón, el encuentro diocesano de catequesis que fue el 27 de enero, y el encuentro diocesano de Comunidades Eclesiales de Base, programado para el 3 de febrero, son eventos que ponen serenidad en las personas y en la comunidades, porque la metodología ahí empleada, es conducida por el “ver”, “pensar”, “actuar” que condujo a laicos jóvenes, desde los años 1900, hacia una madurez humana y cristiana, con apertura a la globalidad de la historia, que lanzaba sus inquietos interrogantes a los laicos que se “la partieron” en las mazmorras de la primera industrialización y llegaron a los ambientes del Concilio Vaticano II, para la elaboración de la valiente “Constitución sobre la Iglesia en el Mundo Actual”. 

Si empleamos método para el recto pensar, hoy en día podremos poner orden a estos enredos del pensamiento, la conducta, la realidad. 

Un desacierto grave puede ser el que este caos, que necesita le pongamos orden y concierto armonioso, lo queramos resolver con superficialidades, con el desencadenamiento de emociones, con el acomodamiento a las condiciones de este mundo. 

Si pensamos con tino el momento presente, se llegará el día en que comentemos, con una sonrisa de oreja a oreja, que peor estábamos antes.

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