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Jueves , 21.02.2019 / 18:14 Hoy

Columna de Javier Hurtado

La Constitución y Jalisco

Javier Hurtado

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Ayer se conmemoró el CII Aniversario de la Constitución de 1917. La nuestra es la más reformada del mundo: 707 veces al articulado, mediante 232 decretos. Precisamente, por eso, es la segunda más extensa, con 119,065 palabras, contra las 25,955 del texto original. Tan sólo el artículo 73 ha sido modificado 79 veces, y el 41 constitucional es casi tan extenso como toda la Carta Magna de los Estados Unidos.

¿A qué se debe todo esto? A su flexibilidad: difícilmente podría encontrarse otra Ley Fundamental en el orbe que sea tan sencillo alterarla. Gracias al diputado Leonardo Francisco Guzmán Montes de Oca –que firmaba con el alias de ‘León Guzmán’– se introdujo en el 127 de la Constitución de 1857 –que reapareció exactamente igual en el artículo 135 de la de 1917–, que para reformar la Constitución se requiere el voto de las 2/3 partes de sus individuos presentes del Congreso de la Unión (ojo, no integrantes), más la mayoría de las legislaturas de los estados. Así, solo 166 diputados y 43 senadores, pueden aprobar una reforma, cuando si fuera de sus integrantes deberían ser 330 y 85 respectivamente. Tampoco se precisa cuál es el tipo de mayoría se requiere tanto en la votación al interior de cada legislatura -y si es sobre sus integrantes o sus miembros presentes- como del tipo de mayoría que del total de las legislaturas locales es exigido: ¿relativa (16 entidades, o menos); absoluta (al menos 17); o calificada (22 o 24, ya sea 2/3 o 3/4 partes)?

Asimismo, el procedimiento no distingue entre presentación de la iniciativa y su aprobación. En contraste, en los Estados Unidos, para ser presentada, se exige las 2/3 partes de los diputados y senadores integrantes de ambas Cámaras; y que sea aprobada por las 3/4 partes de las legislaturas de sus actuales 50 estados.

He sostenido que en la Unión Americana es más fácil viajar a la luna con éxito (ya que desde 1958 ha habido 39 viajes así) que reformar su Constitución (que desde 1787 tan sólo lleva 27 enmiendas). Por el contrario, en México es más difícil hacer una enchilada que reformar la Constitución (se hacen en promedio siete reformas por año).

Ayer, en ocasión de este aniversario el Gobernador del Estado, presentó una iniciativa para convocar a un Congreso Constituyente. Bienvenida sea. Un buen inicio de este inédito acontecimiento en la historia de Jalisco, sería derogar el ominoso artículo 118 de la Constitución local en vigor, que establece que las reformas a la Constitución federal “serán inmediatamente adoptadas por el Congreso y promulgadas sin más trámite”. Esta disposición no es congruente con el hecho de que nuestra entidad fue cuna del federalismo en México.

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