• Regístrate
Estás leyendo: Redes en reflexión
Comparte esta noticia
Viernes , 22.03.2019 / 02:42 Hoy

Redes en reflexión

Publicidad
Publicidad

Hace ya algunos años empecé a usar Twitter, mi primer acercamiento con las redes sociales. Los 140 caracteres se convirtieron de repente en una gran plaza pública, en un espacio al que, en principio, debíamos de entrar con cuidado porque no sabíamos que ocurría ahí. Recuerdo que, de inmediato, reflexioné sobre lo poderoso y novedoso de este instrumento que ofrecía un espacio de comunicación a cualquier peregrino.

Todo tipo de historias se comparten en este universo, cuyos alcances y número de usuarios son brutales: en minutos puedes acabar con la reputación de alguien, difundir un rumor, y hasta como lo hace Trump, cambiar el curso de delicados asuntos internacionales. No obstante, en los momentos difíciles, las redes mostraron que, cuando se usan con sensibilidad, son indispensables para acercar ayuda ante temblores y huracanes. Del mismo modo, resultan útiles cuando necesitamos compartir un consejo o advertencia, generosa y oportuna, a los compañeros de tribuna.

En este mar de información, las percepciones pronto generan opinión y tendencia, mismas que son compartidas por usuarios que hoy son más universales y cada vez más jóvenes. De esta manera, los famosos son seguidos por millones en Twitter, Facebook o Instagram, y los políticos frecuentemente convertimos la red en sala de prensa. Todos, al final, divulgamos información que se amplifica cada segundo; este grito incesante, donde somos emisores y receptores a la vez, reproduce a menudo, desde el cómodo anonimato, semillas que en lugar de construir tienen como objetivo descalificar sin mayor base o argumento. Lamentablemente en este ámbito, hackear cuentas es un deporte y vender seguidores un negocio.

Detrás de esta nueva realidad de las comunicaciones, nos amparamos en el derecho a la libertad de expresión, de decir lo que sea en este foro universal; comunicar en este medio implica darnos cuenta del poder que tenemos, mismo que debemos celebrar porque no hay nada más importante hoy que abrir espacios para todos. Sin embargo, también debemos reflexionar. Este nuevo poder requiere de responsabilidad para generar nuevos valores universales que nos permitan encontrarnos en estos espacios. Esto incluye convivir de manera ordenada, cuidar contenidos, compartir lo que es y no lo que queremos que sea.

Particularmente, en periodos electorales como los que vienen, debiéramos entender que estaremos expuestos, para bien y para mal, a una infinidad de información; rumores, chismes, verdades y mentiras. Por eso quizás, como nunca antes, vale la pena mirar hacia atrás, cuando nuestras reflexiones venían de otras fuentes: libros, la sabiduría de los abuelos y la mesa familiar, o medios como este, que nos permite estar cerca. Estos foros que aún permanecen constituyen un importante y permanente compromiso con compartir lo que pasa a nuestro alrededor y también en el resto del mundo.

La libertad de expresión siempre será uno de los valores fundamentales de la democracia, pero debemos tener cuidado, ya que, desde las redes, podríamos estar construyendo todo lo contrario. Evitar confundirse no solamente es deseable, sino necesario si queremos que en el futuro los hechos sean los que nos ayuden a construir, y no las simples percepciones desde la sabiduría profundamente objetable de la opinión, así nada más por escribir algo.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.