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Jueves , 18.04.2019 / 22:04 Hoy

Política cero

Tus pistas me despistan

Jairo Calixto Albarrán

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El bullying a las instituciones nomás no para, a pesar de las serias advertencias del licenciado Peña, que es muy sensible. Como si no tuviéramos suficiente trolleo contra todo el sistema de seguridad por esos reportes del altísimo nivel de inseguridad e hiperviolencia que hay en la patria (no sé por qué la gente no celebra el rompimiento del récord de matazones del calderonismo, que no es cosa menor), todavía los resentidos sociales del país se ceban contra la gloriosa PGR, símbolo de justicia y profesionalismo.

Solo porque no tiene el promedio de bateo del FBI o Scotland Yard o cualquier otra institución del río Grande hasta la Patagonia, no es posible que incluso haya quien no solo se ponga a dudar de la capacidad de la PGR (donde las verdades históricas, histriónicas o histéricas hacen marco jurídico), sino que incluso se atreven a lucubrar sobre la posibilidad de que son deliberadas estas series de, llamémoslas, pifias (noventa y tanto por cierto en materia de impunidad no debería ser tan grave, ¿o sí?).

¿Y sobre qué basan estas especulaciones que sacan de la ecuación los fabulosos e innegables logros de las reformas estructurales? Pues, entre otras muchas cosas, en el extraño caso de todos los góbers preciosos que se la pasan viviendo en un mundo de caramelo donde se manifiesta el poderoso milagro de la reproducción de los amparos. O el bonito tema de las cajas de seguridad del First National Security de Cancún, donde la Seido como haiga Seido le dio un nuevo sentido al concepto “Allanamiento de morada” (como el debido proceso es una lata, las pruebas de ese operativo no servirán prácticamente de nada).

Y ya la parte más interesante fue la manera en que la PGR dejó pasar los 10 días perentorios para impugnar los amparos que el Padrote Padrés ha venido acumulado con denuedo, solo para darle más emoción a esta triste canción de horror. No crean que lo hicieron porque no se investigó a profundidad ni se tiene el talento ni la experiencia necesaria para atender el caso del amo y señor de las presas que aparecen de pronto en sus ranchos y de las sillas de ruedas que parecían inspiradas por las figuras Lego sin ningún afán verdaderamente terapéutico; por supuesto que no. Simplemente, estoy seguro, en la procuraduría hay otras preocupaciones más profundas, como el destape del tapado donde hay demasiados despistes que despistan hasta a los menos despistados.

Tus pistas los despistan, licenciado.

jairo.calixto@milenio.com

www.twitter.com/jairocalixto

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