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Sábado , 23.02.2019 / 17:13 Hoy

Política cero

Expedientes secretos Colosio

Jairo Calixto Albarrán

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Y cuando creíamos que el héroe estaba fatigado, reaparece trepado en la palestra El Innombrable entre innombrables, el autodenominado intermediario social, el mismísimo Carlos Salinas de Gortari, El Chupacabras en carne y hueso. Ahí, en los Expedientes secretos X de la muerte de Colosio (que, la verdad, tienes más inconsistencias que la veldá histérica de Murillo Karam, las servilletas del dotor Mit, la existencia misma de Los chuchos pedorristas y las telenovelas de Lucerito) salió el peine: después de la muerte de Luis Donaldo Colosio, el propio Aburto —bueno, alguno de los cuatro o cinco Aburtos que hay para emular la gloria de los 17 Aurelianos—, consta que el entonces presidente le habló para pedirle de la manera más atenta que se echara la culpa de todo en su papel de asesino solitario y de paso inculpara a un partido político.

En los documentos se puede apreciar que la investigación está hecha con las patas, un entresijo de truculencias y política ficción, el derroche más portentoso de torpezas investigativas (así dicen ahora nuestras nuevas estrellas del periodismo Gonzo, pero el de Los Muppets) que se tenga memoria, solo comparables con la PGR de mi licenciado Peña que no hubiera podido condenar a Ted Bundy ni aunque hubiera descuartizado frente a sus oficinas a todas sus víctimas.

De hecho tal es el vomitivo espectáculo que se presenta, que todos los involucrados deberían de ser sometidos al oprobio público y condenados a tapar todos los túneles de los huachicoleros con las uñas, uno por uno. Y aquellos que no están entre nosotros los tendrían que desenterrar para que con sus restos o cenizas se cubran todos esos intersticios justicieros y elegiacos.

Pero lo que es más vergonzoso es que un distinguido personaje como Don Charly, ajonjolí de todos los complós, haya limitado su papel al de un simple extorsionador telefónico. No se vale. Era como para que al menos se pudiera entrever que él puso la rola de “La culebra”, los rapó a los ocho Aburtos y les enseñó a huachicolear. Pero no, pinchi presencia balín.

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

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