Política

El respeto al derecho ajeno

La expresión de las ideas es válida; sin embargo, hay un límite, como lo dijo el presidente de México, Benito Juárez García, “Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Aquella frase, de acuerdo con los libros de la Historia de México, fue enunciada por Juárez el 15 de julio de 1867, en su manifiesto expedido después de entrar triunfante en la Ciudad de México, tras la derrota y fusilamiento de Maximiliano Habsburgo y el derrocamiento del Segundo Imperio Mexicano.

A 152 años de la frase célebre que comienza con las palabras, “Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz…“, las palabras siguen vigentes y la deuda con la población continúa.

Puebla y, en general el país, se encuentran en una crisis en donde el valor del respeto a los demás es violado de manera sistemática y recursiva. Desde los hospitales hasta las calles, las banquetas y los puestos de trabajo, el respeto es un valor que es vulnerado una y otra vez.

Durante el jueves, grupos de campesinos y miembros de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) e integrantes de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (Upva) 28 de octubre bloquearon las autopistas Puebla-México, Puebla-Veracruz, Puebla-Perote y Puebla-Oaxaca.

Miles de trabajadores y decenas de empresas resultaron afectadas ante las protestas que pueden ser justas o no; sin embargo, no se vale complicar la vida a los demás. No es justo que pasajeros, automovilistas y operadores de camiones quedaran atrapados por más de 12 horas, sin poder ir a ninguna parte.

La libertad de expresión debe garantizarse; sin embargo, existen grupos a los que se les brindan más concesiones para que se manifiesten sin importar que afecten a los demás, sin importar que una ciudad sea ahorcada.

Las protestas en las autopistas de Puebla se dan justo después del linchamiento de siete personas, situación que muestra el grado de descomposición social.

Cada día, las ciudades parecen territorios en donde el más fuerte o el más violento, puede cerrar calles o aplicar su propia justicia; sin importar los derechos de los demás. La razón del Estado es una y no se puede permitir que domine la “Ley de la Selva”.

jaime.zambrano@milenio.com

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Jaime Zambrano
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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