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Lunes , 22.04.2019 / 09:34 Hoy

Consultorio del deportista

A protegernos del sol

Ignacio Cardona

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El calentamiento global ha distorsionado el comportamiento climático, apenas inicia la primavera y parece verano en pleno apogeo, por lo que es oportuno hacer recomendaciones para evitar lesiones por el calor y la exposición al sol sobretodo quienes van a la playa o planean hacer actividades físicas al descubierto. El sol tiene efectos beneficiosos para la salud pero también perjudiciales. La exposición al sol sin protección es un riesgo para la salud. En la piel producirá quemaduras, arrugas, manchas antiestéticas, cáncer y en los ojos cataratas.

La moda ha hecho que el bronceado pase a ser una práctica aceptada socialmente identificado con un aspecto saludable, deportivo y de buena situación social. La piel sana es un órgano que sirve de barrera protectora frente a los rayos del sol, fundamentalmente de las radiaciones ultravioletas. El deterioro de la capa de ozono hace que cada vez sea más peligrosa la radiación solar.

La cantidad y calidad de la radiación solar que recibe nuestra piel va a depender de diversos factores: la hora del día, mayor entre 12:00 y 17:00 horas, la altitud, con cada 300 metros aumenta un 4% la radiación solar UV; las nubes disminuyen la sensación de calor pero dejan atravesar la radiación Ultravioleta (UV); la reverberación (radiación refleja) según los diferentes suelos, nieve entre 50-90%; arena, 15-25%; agua 10-20%, hierba o césped 0.5-4%. El agua deja pasar el 90% de las radiaciones UV.

La posibilidad de desarrollar cáncer de piel es mayor en aquellas personas que en la infancia o adolescencia estuvieron expuestas al sol presentando al menos una quemadura. Tienen que tener más precaución los niños y ancianos, las personas de piel blanca, los que tienen muchos lunares y quienes tienen antecedentes familiares de cáncer en piel.

Medidas principales de prevención: Buscar la sombra: evitar la exposición solar entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde. En la montaña al estar a más altura cuidado porque las quemaduras pueden aparecer antes. Usar sombreros que cubran nariz, párpados y orejas. Ropa ligera que cubra brazos y piernas. Gafas de sol que bloqueen radiaciones UV A y B. Los rayos solares se reflejan en el agua, en la arena, en la nieve por lo que debemos protegernos también dentro del agua, debajo de una sombrilla.

Ante una quemadura solar: Aplicar paños húmedos y fríos varias veces al día durante 10-15 minutos, alivia el calor y el dolor. Posteriormente aplicar una loción hidratante o un gel de aloe vera.

Si aparecen ampollas no romperlas. Si el dolor es importante usar algún analgésico (ibuprofeno o paracetamol). NO dar ASPIRINA a los niños.

Proteger la piel quemada de nuevas exposiciones al sol hasta que esté totalmente curada varias semanas después.

Consultaremos al médico: Si la quemadura se presenta con ampollas grandes y dolorosas, si aparece fiebre, escalofríos, náuseas, debilidad, mareo, inestabilidad. Si se aprecia una lesión nueva en la piel, sobre todo si es diferente a otras que se tenga y ante cualquier cambio de apariencia en un lunar.

El cáncer de piel es desde 2001 el segundo más frecuente en México. Diversos factores inciden en este problema de salud pública, señala el Dr. Rodrigo Roldán Marín, director de la Clínica de Oncodermatología de la Facultad de Medicina de la UNAM. Además, aunque la piel de los mexicanos sea morena, no significa que resista más el sol y tenga menos posibilidades de desarrollar cáncer; ser genéticamente mestizos nos hace portadores de genes caucásicos, susceptibles a padecerlo.

Más vale prevenir.

dr.ignaviocardona@gmail.com

Twitter: @icardonam

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