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Jueves , 21.03.2019 / 21:14 Hoy

El país de las maravillas

Un apunte sobre tecnología y educación

Horacio Salazar

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La educación es como el futbol. Así como un aficionado de hueso colorado cree que le puede enseñar a un entrenador profesional en aprietos, igual cualquier hijo de vecino (por ejemplo, yo) piensa que puede aconsejar a las autoridades de cualquier nivel cuál es la mejor manera de educar a los niños mexicanos.

Cuando los expertos abundan tanto así, se vuelve más importante la tarea de lograr consensos, y si bien unos pueden ser tan triviales como la feliz unanimidad de que #NoFuePenal el clavado de Robben, otros pueden tocar asuntos en verdad medulares. La educación, huelga decirlo, es un asunto medular.

Me da mucho gusto haber participado con mi grano de arena en la segunda edición de #MilenioForos, una iniciativa de Grupo Milenio que está a cargo de Bárbara Anderson y que anoche congregó a centenar y medio de personas justamente para buscar algunos consensos acerca de la educación que merecemos, a través de dos paneles de expertos que tocaron, respectivamente, el papel de la tecnología en la educación y el perfil de la educación que queremos tener en México.

Más allá de enumerar a los ponentes que participaron, expertos en el tema, flexibles e inteligentes (pueden revisarse sus perfiles en milenio.com/forosmilenio), aprovecharé este pequeño espacio para anotar una o dos ideas que se me pegaron de una de las conversaciones de anoche, la relacionada con la tecnología.

¿Qué papel juega ésta en la educación? Se coincidió en que un papel complementario, pues nunca se podrá sustituir, dijeron, la interacción personal maestro-alumno. Cambiará la naturaleza del maestro, sí, pero seguirá siendo necesario aunque sea como guía para que los merodeos estudiantiles no se pierdan en navegaciones estériles por los terrenos de Facebook, Twitter o cosas así.

Se coincidió también en que la tecnología no es la respuesta mágica al desafío formativo: no sirve de mucho que todos los niños tengan tabletas o enlaces formidables a internet si los contenidos que se les imparten tienen calidad rastrera. Tampoco puede resolver la tecnología rezagos todavía peores como la falta de luz, agua o hasta techo que aún padecen muchas escuelas en México.

Pero la tecnología, la que tiene que ver con equipos y dispositivos para apoyar el proceso educativo principalmente conectando cada aula al vasto saber humano, llegó para quedarse, es un gran factor igualador, y si bien no es tan económica como algunos suponen, cada vez es más relevante para llevar la educación a cada vez más niños. ¡Bien!


horacio.salazar@milenio.com

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