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Sábado , 23.02.2019 / 22:33 Hoy

El país de las maravillas

Educación: para vergüenzas no gana uno

Horacio Salazar

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Las penosas condiciones en que están teniendo clases algunas escuelas de Nuevo León son el ominoso síntoma de una descomposición radical de nuestro sistema político, que ha perdido la brújula en cuanto a lo que deben ser las prioridades. Y lo diré de la manera más simple posible: no puede ser que estemos invirtiendo miles de millones de pesos en un proceso electoral y que no aportemos dinero para tener las escuelas donde se debieran formar nuestros niños.

Ayer Milenio Monterrey publicó un retrato de la situación en la que estudian los niños de una primaria en el municipio de Zuazua. Los pequeños trabajan en el suelo de aulas móviles que no tienen ni ventiladores, ni agua, y esto en pleno verano.

Publicada la nota, las autoridades respondieron que ya están en eso, que pronto se arreglarán los problemas más apremiantes. A pesar de ello, al Gobierno en general le está faltando talento para resolver las carencias del sistema educativo.

En junio, el gobernador Jaime Rodríguez anunció el programa “Manos a la Escuela”, que invertiría 800 millones de pesos en el reacondicionamiento de 3 mil 600 escuelas. Pero algo está pasando, porque la nota de Zyntia Vanegas dice que solo se han terminado los trabajos en 150 planteles. Seguro que en esta insuficiencia hay razones de mucho$ pe$o$: hay que recordar que cuando la leche es poca, al niño le toca.

Pero dinero hay. Al menos eso quedó en claro cuando Héctor Gutiérrez de la Garza, presidente del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa, presumió de que habían quedado en reparar 200 escuelas y llevaban 233, con trabajos en marcha en otras 590, y una inversión de algo así como mil 100 millones de pesos. Todo esto como parte del programa federal “Escuelas al 100”.

Bien marcaron el contraste Javier Sepúlveda, quien leyó en esta disparidad la sombra de campañas políticas y consideró que la competencia es algo vergonzante, y el doctor Luis Eugenio Todd, que no dudó en calificar esta falta de coordinación como un crimen. Por eso la nota de Zyntia fue perfectamente cabeceada como “Escuelas al cero, sin aulas para clases, ni pupitres”.

Y para echarle más gasolina a esta disputa política, consideremos el contexto que nos ofrece en su artículo Esteban Illades, quien practica una aritmética sencilla para declarar asombrado que las elecciones del año próximo nos costarán casi 12 mil millones de pesos. Una fortuna que veremos esfumarse para solo verla en los trajes y relojes de los próximos legisladores, pues hemos dejado la Iglesia en manos de Lutero: los partidos políticos aprueban el presupuesto que se les da. Con razón no alcanza para la educación. Grrrr.

horacio.salazar@milenio.com

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