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Lunes , 22.04.2019 / 11:36 Hoy

El Manubrio

No son las motos

Héctor Zamarrón

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La mecánica es simple. Dos jóvenes se acercan a bordo de una motoneta o una moto deportiva, uno de ellos baja y con pistola en mano despoja de celulares y carteras a los peatones. El otro espera a bordo del vehículo con el motor encendido. Es una operación que demora apenas unos segundos.

Los videos tomados de redes sociales o de videocámaras de seguridad circulan en chats de Whatsapp, Facebook y Twitter y causan alarma entre ciudadanos, periodistas y hasta diputados que terminan por presentar una iniciativa ante el Congreso de Ciudad de México para obligar a los motociclistas a portar un chaleco con el número de placa, al igual que el casco.

Como la policía local no logra controlar los crímenes en motocicleta —y tampoco otros de alto impacto—, entonces prefiere enfocarse en los usuarios de las motos.

¿Y si en lugar de chalecos la policía local se aplicara a sancionar a los automovilistas que ocultan o simulan el número de placa para no ser multados? ¿O a aquellos que dan de baja una placa para no pagar las infracciones acumuladas y mejor sacan unas nuevas?

El chaleco es una medida condenada al fracaso, aparte de ser discriminatoria y estigmatizante. A los diputados Guillermo Lerdo de Tejada y Christian von Roehrich, quienes presentaron la iniciativa, les hubiera bastado una búsqueda rápida para darse cuenta que el llamado Código de Tránsito o Ley 769 que obligó durante ocho años a los motociclistas de Colombia a portar un chaleco reflejante no sirvió de nada.

Muy pronto los asaltantes comenzaron a falsificar números de placa, chalecos y cascos y a la fecha la medida solo persiste en Cali, donde también se prohíbe llevar “parrillero”, es decir, un pasajero en la moto. Otra medida discriminatoria.

Los expertos en seguridad lo dirán, no son las penas ni las restricciones las que evitan el delito. Este se comete en proporción inversa a la posibilidad de ser sancionado. Si priva la impunidad no importa el medio de transporte del delincuente.

Si quieren restringir las motos que sea por otras razones: por contaminantes o inseguras, por ejemplo. Que las verifiquen en todo caso, que obliguen a sus conductores a respetar las normas de tránsito, pero que no los criminalicen.

Si les preocupa que Tepito y el Centro Histórico estén llenos de motonetas, pues que den alternativas de transporte a comerciantes y vecinos. ¿Qué tal una red de ciclovías o de tránsito calmado en el Centro que permita circular a bicitaxis, bicis cargo de transporte y peatones?

Si quieren restringir, que restrinjan la entrada al Zócalo y anexas y que impongan un cargo por congestión, con todo lo que esto implica en tomar decisiones audaces de política pública, pero que no salgan con el expediente fácil de criminalizar a los motociclistas.

Por cierto, hay una petición en change.org para protestar contra esta iniciativa de los diputados capitalinos: bit.ly/NoAlChaleco.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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