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El Manubrio

De contingencias, burocracias y líderes

Héctor Zamarrón

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Los gobiernos del Valle de México reaccionaron con lentitud y burocracia ante una grave crisis ambiental detonada por los incendios forestales y urbanos que ensuciaron el aire y lo llenaron de partículas suspendidas, finas, las de menor tamaño y mayor letalidad: las PM2.5.

A mitad de la semana encararon la emergencia y de a poco se fue sumando la ciudad entera hasta llegar a la suspensión total de clases este jueves. Lo malo es que en medio de esas lentas reacciones queda nuestra salud y el supuesto derecho que tenemos a ella, amparado por la Constitución.

Esto duele y más cuando te toca de cerca. Con un hijo asmático sé de ires y venires entre clínicas, médicos, terapias y farmacias. También de los tratamientos con vacunas, las alergias y un diagnóstico contundente: cuando es asma no hay mucho que hacer, si acaso cuidados especiales en casa y no olvidar nunca el salbutamol para abrir los bronquios.

El mismo destino de miles de niños que sufren por el aire contaminado que nos rodea y que causa la muerte prematura de mil 680 niños al año, cuatro cada día, según cifras de la Red Mexicana por los Derechos de la Infancia.

Me hubiera gustado vivir en esta ciudad en tiempos de Alfonso Reyes y del Dr. Átl, cuando se podía hablar de Ciudad de México como la más transparente del aire y en su paisaje predominaban las vistas del Popocatépetl, en esos mismos días en que los personajes de Martín Luis Guzmán se guiaban por la majestuosa silueta del Ajusco y su Pico del Águila, días idos.

En cambio ahora tememos que nuestro volcán mayor nos inunde de cenizas y los incendios forestales nos tienen bajo una nata de partículas dañinas, que se suma al otro riesgo constante, el del ozono.

Por eso no importa si hay o no protocolos ante un contingencia sino si hay o no un liderazgo que se sobreponga a la crisis y tome decisiones a tiempo y de fondo. Una lideresa que pueda observar, analizar y hasta superar lo que hacen otras metrópolis.

El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, lanzó en abril un plan verde con medidas en extremo radicales para transformar a esa ciudad. Incluye la siembra de 90 mil árboles en tres años, lograr un transporte público cero emisiones, reciclar ciento por ciento de su basura y crear 400 mil empleos verdes, además de colocar pavimentos enfriadores, impulsar edificios con menor gasto energético y una gran campaña orientada al reciclaje.

Sadiq Khan, alcalde de Londres, busca limpiar el aire de esa ciudad al poner en marcha la primera zona de ultrabajas emisiones del mundo, donde quienes quieran ingresar al centro en vehículos contaminantes tienen que pagar una tasa extra al cargo por congestión.

La alcaldesa Anne Hidalgo sacará de París a todos los vehículos a diésel para 2024 y para 2030 esperan que solo circulen automóviles eléctricos, además de una paulatina y creciente peatonalización e introducción de espacios para la bicicleta.

Sheinbaum puede llegar a ser una Anne Hidalgo, un Sadiq Kahn, un Garcetti, una Manuela Carmena. La duda es si quiere… o si la van a dejar.

hector.zamarron@milenio.com
Twitter: @hzamarron

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