• Regístrate
Estás leyendo: Greta y las jacarandas
Comparte esta noticia
Sábado , 20.04.2019 / 13:58 Hoy

Afinidades Selectivas

Greta y las jacarandas

Héctor Zamarrón

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad

Es imposible no simpatizar con Greta y su potente protesta silenciosa.

En agosto comenzó a exigirle a los diputados de su país acciones contra el cambio climático. Llegó sola y se paró frente al parlamento sueco con un cartel con sus demandas. Medio año después es la inspiración de un movimiento global que se repite cada viernes en más de 2 mil ciudades de 125 países… y va creciendo.

La fuerza de las acciones de Greta proviene de su sencillez y de su congruencia. Hija de una cantante de ópera, convenció a su madre para dejar de viajar en avión y así no contribuir a generar gases de efecto invernadero. Acababa de lograrlo cuando una serie de incendios forestales en Suecia, su país, devastó más de 20 mil hectáreas de bosque. Eso la motivó a manifestarse frente a los legisladores y prometió no ir más a la escuela hasta que estos se tomaran en serio el calentamiento global. La convencieron de volver a clases, pero optó desde entonces por protestar los viernes.

Tiene un punto, su cuestionamiento es ¿para qué ir a la escuela y prepararse para el futuro si por la forma en que contaminamos es probable que nunca llegue?

Su manifestación simbólica se volvió global en muy poco tiempo. Este viernes pasado llegó con una fuerza inusitada a México. Miles de jóvenes faltaron a la escuela y marcharon hasta el zócalo de sus ciudades, unas 30 por lo menos, desde Oaxaca hasta Monterrey pasando por Ciudad de México.

Greta Thunberg es contundente en sus respuestas. Cuando las manifestaciones en Gran Bretaña comenzaron a volverse masivas, la primera ministra Theresa May las criticó por ser un desperdicio de tiempo y una pérdida de clases. La activista de 16 años le contestó con ironía en Twitter: "Quizá sea el caso, pero los líderes políticos han desperdiciado 30 años sin acciones y eso es ligeramente peor".

En enero la invitaron al Foro Mundial de Davos. Llegó en tren –rechaza viajar en avión por motivos ecológicos– y le espetó a los multimillonarios ahí reunidos: "Creo que es un poco hipócrita llegar en jets privados a un lugar donde van a hablar sobre la crisis del clima. Los escucho decir 'Esto nos importa mucho', pero no es así".

Sus #FridayForFuture se replican por todo el mundo y en las escuelas se discuten las acciones solitarias de esta joven sueca, a quien indigna que los adultos le digan que los jóvenes son la esperanza de la humanidad -"Ya podrían ayudar con algo, ¿no?", responde.

La viralidad y la potencia de sus acciones la hicieron candidata incluso al premio Nobel de la Paz.

Su protesta estalla en Ciudad de México en tiempo de jacarandas, una de las épocas más bonitas para la capital, cuando sus calles y cielos se visten del increíble púrpura que inunda los árboles de una belleza efímera.

Una ciudad, como la mayoría hoy en día, amenazada por el frágil equilibrio en que vivimos y que nos obliga a una militancia ecologista inescapable. No se puede vivir como si la belleza no existiera (L. Rius), no se puede vivir sin proteger el mundo en el que habitas, eso lo entendió muy bien Greta y actúa en consecuencia.

¿Ustedes ya lo entendieron? Y si sí, ¿ya están haciendo algo al respecto?

Como dice Greta, no es un problema solo de los jóvenes, el resto también podemos contribuir.

hector.zamarron@milenio.com

Twitter: @hzamarron

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.