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Jueves , 21.02.2019 / 06:16 Hoy

Afinidades Selectivas

El nuevo régimen

Héctor Zamarrón

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Si algo tiene el nuevo régimen es su carácter predecible. Con el proyecto político de cambio que planteó el presidente Andrés López Obrador no hay sorpresa alguna, las propuestas principales están contenidas en sus libros desde hace una década y, aunque ha cambiado el contexto internacional, las principales variables de su estrategia son las mismas.

Leer Un proyecto alternativo de nación, No decir adiós a la esperanza, Neoporfirismo o 2018 La salida es asistir a la construcción de un discurso con el mismo eje y con una coherencia que a muchos asombra y disgusta.

El diagnóstico es conocido: los años de neoliberalismo terminaron con la posibilidad de construir una nación que logre vencer pobreza, corrupción e impunidad, y para dejar atrás al viejo régimen se requiere un "cambio verdadero" y una "república amorosa" donde los valores humanos vuelvan a tener vigencia.

El Tren Maya, las universidades, el apoyo a los jóvenes, las becas a personas con discapacidad, la construcción de refinerías, la oposición al nuevo aeropuerto, los créditos a la palabra, la reforestación masiva en el sureste, la cartilla moral, todos ellos son proyectos contenidos en esos libros, difundidos hace años e incubados durante mucho tiempo, incluso cuando sus posibilidades de ganar la Presidencia de la República eran remotas.

Hace un siglo que otro Andrés, en este caso Molina Enríquez, publicó Los grandes problemas nacionales, ubicando el tema agrario como central en la discusión política, junto con el de la irrigación y el de la propiedad, además de simbolizar una crítica al régimen del Porfiriato.

Cien años más tarde, sociólogos y especialistas se reunieron y publicaron Los grandes problemas nacionales. Diálogos por la Regeneración de México, editado por Morena, Itaca y la Fundación Equipo. Producto de una serie de conversaciones realizadas antes de las elecciones de 2012, el texto es una especie de concentrado de los planes de López Obrador, donde la conclusión era: de la derecha vienen los problemas, de la izquierda tendrá que venir la solución. Sobra decir que muchos de los integrantes del actual gabinete, la mayoría, estuvieron presentes en esas discusiones.

Por ello es previsible esperar que esos proyectos se conviertan en realidades contra toda oposición, porque cuentan con una acumulación temporal que los hace imbatibles. El costo, por supuesto, es que cualquier iniciativa por fuera de las 25 prioritarias para López Obrador queda supeditada a la consecución de las primeras.

Y contra quien afirma que son ocurrencias y se burla de los programas habrá que responder que, más allá de coincidir o diferir con diagnóstico y medicina, lo cierto es que no hay nada más alejado de la improvisación. Un poco por eso es la prisa, porque ese equipo compacto que rodea al Presidente sabe qué tienen qué hacer y qué buscan.

Si será o no suficiente para lograr una "cuarta transformación" es materia de otra discusión, por ahora vale apuntar que para quienes aún se sorprenden de las nuevas políticas públicas, basta con leer un poco y encontrar que se gestaron hace años.


hector.zamarron@milenio.com



@hzamarron



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