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Jueves , 21.02.2019 / 18:30 Hoy

Auditoría Ciudadana

Doble Moral

Héctor A. Romero Fierro

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Recordemos que toda la izquierda mexicana, organizaciones de Derechos Humanos y algunos de los que se dicen, ciudadanos apartidistas hicieron tremendo escándalo por el proyecto y promulgación de la “Ley de Seguridad Interior” la cual pretendía regular la participación de las fuerzas armadas no solo en actividades de seguridad pública, sino también a la sociedad civil en tareas de apoyo a la ciudadanía por desastres naturales, pero ahora, con una desfachatez tremenda apoyan a Manuel Andrés López Obrador en su proyecto de creación de una Guardia Civil (igual a la Bolivariana) que vendría a militarizar al país, elevándolo a rango constitucional, y ser manejada por las fuerzas armadas.

El pasado jueves se votó en la Cámara de Diputados y para muchos, el PRI se alió con Morena para que este partido tuviera los votos necesarios para lograr la mayoría calificada necesaria para una reforma constitucional, sin embargo, no hay nada más lejano a ello, es cierto que se aprobó en lo particular y lo general con 362 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones, dentro de estas abstenciones encontramos el penoso comportamiento de Tatiana Clouthier quien perdió una oportunidad histórica de ser congruente con su dicho y votar, por convencimiento, en contra de su fracción parlamentaria de Morena, pero simplemente se abstuvo, cosa que creo que moralmente fue peor.

Debemos partir para el análisis de la votación de varias premisas básicas que nadie puede ignorar: La opción militar ha resultado molesta para muchos ya que en algunos casos aislados ha cometido violaciones a los derechos humanos; Sin embargo, las policías municipales y estatales son fácilmente manejables, insuficientes, vulnerables y pesimamente mal pagadas; la delincuencia organizada controla zonas completas del territorio nacional, retando inclusive a las propias fuerzas armadas; es cierto que no podemos avanzar en los derechos humanos hasta que el ejército se retire a sus cuarteles, las violaciones cometidas por el ejército se juzgan por tribunales militares.

El PRI consciente de la urgente necesidad de crear una institución sólida que acabe con la inseguridad que nos atañe a todos y buscando una solución aceptable, optó por condicionar su voto a crearla con los siguientes cambios: a) Como una institución policial y mando civil, no militar; b) Con ello no se militariza el país, que era lo que muchos lloraban, c) Estará integrada por la Policía Militar, Naval y Civil pero adscrita a la “Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana” pero con una dirección civil y ojo, solo disciplina militar; d) No solo el Presidente omnipotente podrá disponer de ella, también los gobernadores podrán solicitar la colaboración de esta; e) La formación, capacitación, y desempeño se regirá por una doctrina policial con estricto apoyo a los derechos humanos y con un alto enfoque de perspectiva de género; f) Se incorporó la obligación del Presidente de presentar un informe anual sobre el funcionamiento y los avances de la Guardia Nacional; g) Se fortalecerán también al resto de las instituciones policiacas del país, eliminando el enfoque de la Guardia como única estrategia; h) A pesar de que indebidamente se le dan facultades de investigación, estas estarán sujetas a la conducción del Ministerio Publico, en los términos de nuestro derecho constitucional; i) Se destinaran recursos públicos a las entidades federativas para seguridad y lógicamente, para el adecuado funcionamiento de la Guardia Nacional; j) A petición también del PRI se eliminó la posibilidad de que el ejecutivo federal regule la Guardia Nacional bajo la figura de “Decreto” k) Además se elimina que el Presidente disponga de los policías auxiliares de los estados e incluso de los cuerpos de seguridad privada; l) los delitos cometidos por sus integrantes serán juzgados por tribunales civiles; Pero lo más importante es la eliminación del artículo cuarto transitorio, mismo que dejaba en manos de las fuerzas armadas la seguridad pública, dicho artículo, por cierto pesimamente mal redactado señalaba: “CUARTO.- De manera excepcional, en tanto la guardia nacional desarrolla su estructura, capacidades e implementación territorial, la Fuerza Armada permanente prestara su colaboración para la seguridad pública”. Es importante señalar que la versión original, la adscribía por cinco años a la Secretaría de la Defensa Nacional, por eso digo que me preocupa la doble moral de muchos que tanto criticaban la utilización del ejército en labores de combate a la delincuencia y que se opusieron férreamente a la Ley de Seguridad Interior, sin embargo, este artículo transitorio contenía la autorización expresa para militarizar al país y eso no lo criticaban.

Espero que el Senado no se empecine en querer regresar el transitorio a su texto original, tal y como se los ordenó su amado líder, porque entonces sí, sin lugar a duda estaríamos militarizando el país. El ejército temporalmente debe continuar apoyando en algunas zonas la lucha contra la delincuencia organizada, y lo que debemos hacer, será cuidar el contenido de la Ley Orgánica de la Guardia Nacional; Ley General del Uso Legítimo de la Fuerza; Ley Nacional del Registro de Detenidos, mismas que se tienen que expedir, y donde tendrá cabal importancia la opinión de los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos.

hromero@correduria58.com

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