Política

Piero: Ay país, país

  • Atrevimientos
  • Piero: Ay país, país
  • Héctor Raúl Solís Gadea

Me persiguen las canciones o las películas como algo más que un medio para matar el tiempo. Es un descubrimiento de hace poco cuyas consecuencias desconozco. Pero las cosas llegan cuando llegan, y por algo. La vida también transcurre, se cuenta y se aprecia en canciones y películas, fotografías, pinturas, poemas, palabras que cuentan historias, bailes, esculturas... Es eso que llaman cultura: la que, si se aprende a degustar, puede servirnos como refugio, casa de los sueños, corral para la libertad, en fin, sitios donde la vida se vive con profundidad para luego sentir gratitud por no haberla dejado pasar en vano.

La persecución de hoy estuvo a cargo de Piero. Sí, Piero, el autor de “Mi viejo”, un cantante y compositor que siempre creí argentino, pero que según la Wikipedia nació en Gallipoli, provincia de Lecce, Italia, en 1945. Piero David Franco de Benedictis llegó en 1948 a Banfield, al sur del Gran Buenos Aires. Luego, en 1951, fue trasladado a un pueblo llamado Allen en la Provincia de Río Negro, situado un poco al sur del enorme territorio argentino. Piero fue educado en Viedma y Villa Devoto, en seminarios católicos con preceptores influidos por el conocido jesuita y pensador Teilhard de Chardin.

Comenzó a cantar canciones italianas en 1964, y en 1969 ganó el Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con una balada llamada “Cómo somos”. Pero la notoriedad le llegó con “Mi viejo”. Esa pieza, por supuesto, es la responsable de estas líneas porque la recordé y se me ocurrió buscarla en Google para lograr recuerdos de inspiración. La letra es harto conocida, pero tiene el mérito de haberse convertido en un clásico en el sentido de que sus significados son múltiples. Si no, medítela sin prisa:

Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando/Tiene la tristeza larga, de tanto venir andando/Yo lo miro desde lejos, pero somos tan distintos/Es que creció con el siglo, con tranvía y vino tinto/Viejo mi querido viejo/Ahora ya camina lerdo, como perdonando el viento/Yo soy tu sangre mi viejo, soy tu silencio y tu tiempo/Él tiene los ojos buenos, y una figura pesada/La edad se le vino encima, sin carnaval ni comparsa/Yo tengo los años nuevos, y el hombre los años viejos/El dolor lo lleva adentro/Y tiene historias sin tiempo/ Viejo mi querido viejo/ Yo soy tu sangre mi viejo/Soy tu silencio y tu tiempo…

Las líneas de “Mi viejo” son más que elocuentes. Me atrevo a decir que son la versión latinoamericana del mismo sentimiento de soledad y tristeza que presentan Los Beatles en “All the lonely people”, y Simon y Garfunkel en “The sounds of silence”. Pero esta vez, acaso por la natural pertenencia a la misma lengua materna, el sentimiento que percibo es más profundo. A un tiempo conciencia de la distancia generacional entre padre e hijo y del lazo indisoluble que los une; apreciación del hijo por la sabiduría del padre que sabe cargar con dignidad el dolor de vivir. En este sentido, me parece que la frase clave es “Ahora ya camina lerdo, como perdonando el viento”.

Pero luego descubrí que Piero tiene una producción musical de mucha consideración más allá de “Mi viejo”, y que a lo largo de su vida se convirtió en una figura pública muy querida más allá de Argentina. En 1976 tuvo que exiliarse a Italia y España porque estuvo a punto de ser secuestrado a manos del terrorismo de Estado. Esos años europeos fueron de meditación espiritual. Volvió en 1981 a la Argentina (como se refieren los argentinos a su nación) para luego conocer a la que sería su guía espiritual Indra Devi, una extraordinaria mujer letonia, la llamada Primera Dama del Yoga de América, que vivió más de cien años e influyó en él de manera que se propuso cuidar a niños desamparados. Tal vez por eso compuso canciones infantiles y también de corte religioso.

Piero, además, es un compositor de protesta. Hay en la red, una canción de Piero, llamada “Coplas de mi país”, que resulta impactante. Se la recomiendo ampliamente. Está acompañada de una rutina de fotos de Argentina que resaltan la historia, terrible y grandiosa a la vez, de ese gran pueblo. Dice así:

“Me estoy muriendo de frío, tengo la bronca en la voz, porque a esta puerta del río le apuñalaron el sol, porque a esta puerta del río, país, le apuñalaron el sol… Ay país, país, país. Este suelo tiene un nombre desde el mar hasta la sierra, cómo le cuento a mi gente lo que pasa en esta tierra… Pero cómo le cuento a mi gente, país, lo que pasa en esta tierra…

“No soy de muchas palabras, y hay muy poco qué contar, las cosas se cuentan solas, solo hay que saber mirar, las cosas se cuentan solas país, solo hay que saber mirar… Y después, cuando su canto que me lo llaman protesta, cómo contar lo que pasa con mi gente y su pobreza. Pero cómo contar lo que pasa, país, con mi gente y su tristeza…

“Ay país… Cómo le canto a mi gente lo que yo pienso de vos… Que a mi patria la fundaron a golpes y cachetazos… Cuántas voces se callaron, país, a machetes y a balazos…”

Piero participó en el proceso de paz de Colombia. Por eso también es ciudadano de esa república.

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.