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Jueves , 25.04.2019 / 15:31 Hoy

Economía empática

La clase media postergada

Héctor Farina Ojeda

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La recuperación del poder adquisitivo es una de las grandes tareas pendientes en la economía mexicana, sobre todo si lo pensamos desde el punto de vista del empobrecimiento de numerosos sectores debido a que lo que ganan no les alcanza, así como desde la óptica de la casi nula movilidad social: sólo cuatro por ciento de las personas que nacen en la pobreza llegan a los estratos de mayores ingresos. Y en este sentido, uno de los segmentos necesitados de incentivos es la clase media, que en el caso de México representa el 45 por ciento de la población, una cifra inferior al 61 por ciento promedio de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo a los datos de la misma organización.

Si bien se trata de una medición controvertida, para la OCDE la clase media se conforma con las personas que tienen ingresos de entre 75 y 200 por ciento del ingreso nacional mediano, lo que en el caso mexicano equivale a ganar de entre 5,346 y 14,256 pesos mensuales. Aunque más allá de los ingresos hay factores estructurales que condicionan la calidad de vida de las familias, la medición indica que el 45 por ciento de los mexicanos se encuentra en la clase media y sólo el 19 por ciento de la población en un nivel superior, en donde se encuentran los ingresos más altos. Sin embargo, dentro de la misma clase media hay segmentos empobrecidos y segmentos un poco más favorecidos, específicamente los profesionistas que tienen acceso a mejores empleos y mejores oportunidades.

Si ubicamos a la clase media en el contexto de la economía de los últimos años, tenemos que el mayor riesgo que enfrentan es el empobrecimiento o la pérdida de ingresos que los lleven por debajo de la línea de pobreza antes que dar el salto hacia el segmento de mayor riqueza. Los trabajadores del sector soportan los salarios bajos, los empleos insuficientes y la pérdida progresiva del poder adquisitivo. No sólo son los que más trabajan dentro de la OCDE sino que también son los que menos ganan, los que tienen menos certezas laborales y los que tienen menos previsibilidad en sus ingresos debido a la informalidad que alcanza al 60 por ciento de los empleos.

Mientras todos los pronósticos, tanto nacionales como internacionales, apuntan a que la economía mexicana tendrá un crecimiento raquítico, la pregunta es cuáles son las medidas que apuntan a una reactivación desde dentro, lo que incluye una fuerte apuesta por la clase media. Y no se trata de beneficiar a un sector, sino de que es un punto estratégico que alcanzaría a toda la economía. Cuando la clase media recupera su poder adquisitivo se incrementa el consumo, el dinamismo, y se generan empleos en sectores diversos. Lo vimos en Brasil hace algunos años, cuando las políticas sociales favorecieron a la clase media y generaron un efecto expansivo en el comercio y la industria.

Ya tenemos demasiados años de grandes buenos números que nunca aterrizan en las necesidades de la gente. Es tiempo de nuevas estrategias y mejores enfoques.

@farinaojeda

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