Política

Soberanía y democracia

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M+.- Independencia y soberanía son palabras grandes, fáciles de decir, difíciles de llenar.

Los países las llenan sólo porcentualmente, siempre con restricciones respecto de otros países y de sus propios límites como país.

Cuando se usan mucho estas palabras enormes, suele ser verdad el dicho: dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. El abuso retórico de esas palabras sugiere que el emisor las llena poco.

Uno entiende que el gobierno de México diga una vez, al pasar, que con Estados Unidos quiere “cooperación sin subordinación”. Bien dicho.

Pero cuando la expresión se vuelve un mantra, y está en cada discurso y en cada boletín, la palabra subordinación empieza a pesar más que la palabra cooperación.

Nadie piensa que la subordinación es un riesgo que corre Estados Unidos en su cooperación con México. Todos sentimos, sabemos, que quien está en riesgo de subordinarse en esa cooperación es México.

El uso y abuso de la palabra soberanía en que se empeña hace rato el gobierno de México nos dice que algo falla por ahí, que estamos en un porcentaje discutible de soberanía, o de lo que el gobierno considera soberanía, lo cual, claramente, no coincide bien con lo que piensan los mexicanos.

La palabra soberanía, esgrimida por este gobierno como un escudo para defender a posibles delincuentes mexicanos de tribunales extranjeros, suena falsa. Parece un uso de sospechosa inspiración y de bajo acuerdo nacional.

La única garantía que hay de que un gobierno representa la voluntad legítima de un pueblo y la soberanía de un país es que ese gobierno haya ganado el poder en elecciones libres.

No es el caso de México. El gobierno de México tiene y ejerce un poder muy superior al que ganó en las urnas en 2024.

Tiene en el Congreso una mayoría constitucional de 74%, habiendo ganado en las urnas sólo 54%.

Con esa mayoría constitucional, que no salió de las urnas, el actual gobierno de México cambió la Constitución, concentró el poder al margen de los votantes, y gobierna hoy con las facultades legales de una dictadura.

La democracia quedó atrás. Vivimos una dictadura en gestación.


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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