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Jueves , 18.04.2019 / 09:40 Hoy

Doble mirada

Perdónalos porque no saben lo que hacen

Guillermo Valdés Castellanos

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Semana Santa. Conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Permítaseme un divertimento utilizando el viacrucis como alegoría libérrima de lo vivido por el país en los últimos nueve meses. Primera estación: Jesús es condenado a muerte. El sistema político mexicano fue condenado a la pena máxima por sus excesos conservadores y el cáncer de la corrupción; el pueblo bueno lo pidió abrumadoramente primero a Peña-Pilatos y luego al Sanedrín (máxima autoridad política y religiosa del pueblo judío en aquella época), quien ni tardo ni perezoso decretó la muerte del neoliberalismo.

Segunda estación. México carga su cruz(la 4T que no es otra cosa que el presidencialismo autoritario) e inicia su camino de ¿seis? años hacia el calvario del populismo. La espalda del país se resiente ante esa carga tan pesada que solo anuncia caídas y dolor. Tercera estación: México cae por primera vez. Ante el anuncio de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que significa tirar a la basura cientos de miles de millones de pesos, se desploman la confianza de los empresarios y la fortaleza del peso. La economía cruje.

Cuarta estación: Jesús encuentra a su madre María. Esta estación no aplica pues la mayor parte de lo que le pasa al país no tiene madre. Quinta estación: Jesús es ayudado por Simón a cargar la cruz. La SHCP elabora un presupuesto sensato y ortodoxo en términos macroeconómicos (neoliberal, aunque no guste el término) que alivia la carga a la economía, cada vez más débil; los empresarios resoplan con alivio. Un pequeño respiro. Sexta estación. Verónica limpia el rostro de Jesús. La sociedad civil y la oposición en el Senado modifican el dictamen de la Guardia Nacional y eliminan algunos de sus rasgos militares más enojosos. Pero el engaño persiste.

Séptima estación. El país cae por segunda vez abrumado por el peso de su cruz, encarnada en los ataques sistemáticos para controlar los órganos autónomos (Poder Judicial, CRE, INAI, INEE, INE...) y debilitar todo lo que se oponga al nuevo poder presidencial: partidos, medios y periodistas críticos, organismos de la sociedad civil. Octava estación. Jesús halla a las mujeres de Jerusalén. Una muchedumbre de arrepentidas —víctimas de violencia sin centros de atención o mamás de niños despojados de sus estancias— sale a pedir consuelo y perdón por haber deseado la 4T.

Novena estación. México cae por tercera vez aplastado por los sermones mañaneros y el peso de tanta promesa, prédica moralina con dedo flamígero contra los opositores, males abolidos por la mera palabra poderosa (yo tengo otros datos) y la magia de la posverdad (me canso ganso) de la 4T. Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras. La economía va a la recesión porque Pemex y CFE fueron despojados de las vestiduras de cualquier racionalidad económica y sustentabilidad para ser guiadas por pura ideología nacionalista y contaminante.

Décimo primera estación: Jesús es clavado en la cruz y los niños y los jóvenes con las estacas de la CNTE y Elba Esther a la cruz de un futuro atroz, por el empeño en derogar la reforma educativa. La décimo segunda estación, Jesús muere en la cruz, esperemos que no se haga realidad para el país. Pero vale la pena apuntar la frase de Jesús antes de morir, dirigida a su Padre: “perdónalos porque no saben lo que hacen”.

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