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Martes , 23.04.2019 / 06:10 Hoy

Entre pares

“Uy, uy, ahí viene AMLO”

Guillermo Colín

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En la paranoia derechista que prolifera por las cimas demoscópicas del candidato AMLO, pasaron intencionalmente ocultas debajo del tapete por una mayoría de diarios, las palabras de ocho columnas de Felipe González quien gobernó a España de 1983 a 1995, durante reciente visita a México.

Dijo el ex presidente español que considera “ridículas” las exageraciones acerca de la figura del candidato de Morena al intentar compararlo con la situación actual de Venezuela: “Pensar que un candidato es un riesgo es tener de entrada temor a la democracia. Finalmente, si hay una votación masiva el primero de julio en México, como yo creo que ocurrirá, ¿por qué tenerle temor?”.

Y añadió acerca de los ánimos “caceroleros” que permean el ambiente electoral en estos días: “A mí no me extraña que se estén alertando de no sé qué males del infierno en función de hipótesis de los resultados electorales (…) Si una parte de Colombia ha considerado que el Acuerdo de Paz con las FARC supone entregar al chavismo y al castrismo el poder (…) Igual pasa en México donde la exageración puede llegar al ditirambo y lo peor es que mucha gente se lo cree”.

En cambio las mismas huestes, famélicas de historia patria, ni se inmutan mientras México comete uno de los peores atropellos que se recuerde en los anales de su política exterior (desde aquella majadera orden foxista a Fidel Castro: “comes y te vas”). Acaba de negar el actual régimen peñista, en vergonzosa comparsa con EU, el resultado electoral de los recientes comicios venezolanos, una grosera intromisión en los asuntos internos de ese país, lejana a años luz de la añorada “Doctrina Estrada” que tanto prestigio y honor diera a México al no reconocer ni desconocer los gobiernos de los países, para no vulnerar su soberanía, reservándose únicamente el derecho de acreditar cuando lo juzgara conveniente la representación de los mismos en México a través de sus embajadas y embajadores, sin que ello implicara juicio de valor político.

Así en el absurdo inaudito, México se ha atrevido a desconocer al gobierno venezolano. De la cruda ironía que esa aberración representa, editorialistas gráficos, conocidos como cartonistas, dan cuenta de un canciller Videgaray parado encima de unas cajas (etiquetadas con los fraudes electorales de 2006, 2012 y Edomex 2017), encima de una cloaca gritando desaforado con índice flamígero: “¡Miren allá en Venezuela, unas elecciones que no son libres, ni transparentes!”. Otro lo pinta de mascotita canina, rasgando una bandera venezolana, mientras su amo Trump, correa en mano, se admira: “No me digan que éste es quien me va a protestar por decirles animales”.

Por doquier la gruesa contradicción es el signo de los alarmados: un tecladista que se jacta de ser gurú economista de las élites regiomontanas, alerta en El Norte (Salvador Kalifa, “Regreso al Pasado”) que una hipotética ampliación del gasto público por obra de AMLO traería el apocalipsis (“acabará en desembocar en presiones inflacionarias, alzas en tasas de interés, depreciación del tipo de cambio, desaliento a la inversión y más personas en pobreza”) y ni cuenta se da que es justo lo que hoy ocurre, amén de una SEP que dispara su gasto en comunicación social en 2 mil 700 por ciento. Aún sin llegar AMLO a ocuparla, el gasto de la Presidencia en el mismo rubro iguala al de la reconstrucción luego del sismo del 2017 (ocho mil millones contra 1,442 autorizados)

Quienes con él inducen como lo hace el candidato Meade a mirar hacia adelante sin voltear atrás, en realidad proponen una amnistía a los productores políticos del desastre llamado México. O ¿qué son miles y miles de millones de pesos escondidos en innumerables fideicomisos federales y estatales sin supervisión alguna y sin forma de saber a dónde van a parar? Y todavía preguntan ¿de dónde sacará AMLO el dinero para sus programas? Pues si ahí está, robado a la vista.

Vanagloriarse de “lo logrado” es festinar esos y miles de atracos más, que según la Cepal en México siete de cada 10 personas que nacen pobres permanecerán así toda su vida, o que en 20 años el ingreso de los hogares pobres cayó 20% y el de las clases medias y altas cayó 18%, o que la producción de crudo se haya desplomado 25% desde la supuesta ‘reforma energética’, mientras la importación de gasolinas se ha disparado 75% y no se diga su precio, frente al que Meade afirma que “no se debe temer, porque está sujeto a precios internacionales” (¿?). Eso es “lo logrado que no hay que perder”. La República Dominicana, Panamá, Paraguay y Bolivia han crecido más del 5 por ciento anual, México sufre para sostener magros crecimientos durante los últimos 36 años (de MMH a EPN). Ah… ¡pero qué espanto que probablemente vaya a ocupar AMLO la Presidencia!

gcolin@mail.com

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