• Regístrate
Estás leyendo: Linchamientos virtuales
Comparte esta noticia
Jueves , 21.02.2019 / 06:58 Hoy

Entre pares

Linchamientos virtuales

Guillermo Colín

Publicidad
Publicidad

1. Hace más de una década un colega periodista llevaba a cabo su vida sin sobresaltos. En algún momento anterior de su carrera, había escrito una de las mejores crónicas sobre la saga del huracán Gilberto cuando su caudal de aguas broncas se llevaba unos autobuses con todo y pasajeros en el río Santa Catarina; crónica estrujante que le fue publicada en el “Aquí Vamos”, aquel legendario suplemento de El Porvenir.

Muchos años después, su fotografía apareció en las páginas de nota roja de la ciudad. Una madre que vivía con él en amasiato en Montemorelos, lo acusaba de violación en agravio de la hija de la señora, una menor de edad producto de otra relación.

Fue aprehendido para enfrentar el gravísimo cargo. Uno o dos años después, contaba que había salido inocente por “desvanecimiento de pruebas”. La mujer que lo acusó se desistió de la acción penal. Y él, después de la ordalía vivida, ya no tuvo arrestos para contrademandar a su vez a la dama por falso testimonio. Al parecer en un arranque de celosa furia había cometido perjurio para perjudicarlo.

2. Apenas el año pasado a una maestra regiomontana, treintañera, le sonreía la vida. Tenía belleza, juventud, una plaza sindical estable como maestra, en la que ya acumulaba más de una docena de años de antigüedad, y un divorcio superado. En su vida privada complacía sus apetitos carnales. Años atrás, había hecho el amor con un joven –mayor de edad– que la videograbó. Presunto canalla que se supone filtró, sin motivo aparente, el explícito video a las redes sociales junto con la oprobiosa leyenda: “Maestra seduce a alumnos de secundaria”.

De ella se hicieron eco diarios y tabloides regiomontanos. Las redes sociales zumbaron. La docente con hijos, padres, hermanos, se paralizó aterrorizada en su casa de la que no salió en tres días durante los cuales empeoró las cosas, pues donde ya era trending topic pidió perdón (por un hecho que en rigor no constituía delito alguno).

Al cabo de ese lapso, su vida acabó por derrumbarse: la dirección de su escuela pública, oportunista y rigorista para hacerse ver en el escándalo, le notificó la terminación de sus servicios por tres faltas sin justificar. Justo al otro día, la PGJ hacía saber que en sus investigaciones el video databa de años atrás, el muchacho con el que aparecía era mayor de edad, y no había ningún delito que perseguir. Pero para entonces el linchamiento virtual de la maestra ya se había consumado.

3. En el más reciente escándalo de acoso sexual en el Tec de Monterrey, se acaba de difundir la habilitación de un “protocolo” apenas implantado a marchas forzadas y que en teoría debería dar la confianza y la privacidad que requieren las víctimas al denunciar, así como salvaguardar el derecho a la presunción de inocencia de los acusados en tanto no se determine su siempre presunta responsabilidad, hasta que no haya una sentencia judicial condenatoria. Deseable sería también que incluyera la ruta a seguir por y con funcionarios o maestros que se inhiben de dar a conocer los abusos que los alumnos les confían.

Lo toral es la elusiva frontera donde lo privado debe supeditarse a lo público. Una asesora del Tec publicó que en el nuevo protocolo, una vez concluido el proceso, las autoridades del plantel establecerán las sanciones “internas” (sic) que correspondan.

Aquí es donde al Tec (con su extraño plazo de 10 días para resolver), debería obligarse, si es que no lo considera todavía, a dar aviso inmediato a las autoridades judiciales competentes de hechos probablemente constitutivos de delito. De quedar solo en “sanciones internas” se estaría en el mismo “modus operandi” de la Iglesia católica cuyos obispos niegan dar a conocer a la justicia las pedofilias que les constan.

El escándalo por acoso sexual en el Tec, ya muy contaminado desde su disparo en un artículo de opinión (deontológico según el autor, de conflicto de interés familiar según el acusado) y que ameritaría análisis en sí mismo, está por demás enmarañado. Menuda prueba tiene el “protocolo del Tec” para acreditar que por lo menos aquí, no llega tarde.

Las acusaciones, sin prejuzgar culpables, hasta donde se sabe aún son anónimas pero conllevan lujo de detalles, el presunto maestro responsable ya fue fotografiado, (videograbado por sí mismo), suspendido, recriminado, señalado y puesto en la picota, aunque éste ha negado su participación. Ha atribuido la acusación a una venganza de una socia, una ex novia, un tío de ella, y tildado los señalamientos de “calumnias, mentiras e infamias”.

Los linchamientos virtuales a menudo cambian roles y disparan dardos flamígeros en todas direcciones. Su naturaleza es la confusión entre lo falso y lo verdadero en el inacabable rumor que no prueba, solo supone.

gcolin@mail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.