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Martes , 23.04.2019 / 03:22 Hoy

Entre pares

La percepción de ‘El Bronco’

Guillermo Colín

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Al tiempo que medios locales y nacionales en repetidas ocasiones han dado cuenta de la narcoviolencia que incendia a la vecina entidad de Tamaulipas, sea en sus centros urbanos o en sus carreteras, el gobernador de Nuevo León asegura una vez más no saber ni ver nada de eso y nuevamente reduce todos los testimonios, denuncias e imágenes fotográficas que lo evidencian, a un “problema de percepción”, vocablo que en el diccionario se asocia a imagen, impresión, idea, representación mental, es decir a una cierta subjetividad reñida con la realidad.

“Caray, yo acabo de pasar y me encontré tres patrullas del Ejército, dos de la Policía Federal y como siete de Fuerza Civil y otras de Fuerza Tamaulipas. Solo que sea mi percepción”, dijo sarcástico el taimado gobernador nuevoleonés que, en forma paladina, omitió señalar que justamente si acaso observó ese patrullaje, era parte del operativo que de ordinario despliegan esas corporaciones cuando un jefe del Ejecutivo transita por las peligrosas rúas que llevan o cruzan a Tamaulipas.

Pero es difícil coincidir con las palabras del gobernante –que justamente hace años perdió a uno de sus hijos a manos del narcotráfico– cuando en medios electrónicos y en las páginas de los diarios se publican de manera consuetudinaria las crónicas y las fotografías de ciudadanos que en sus vehículos de paso por las conflictivas carreteras fronterizas a menudo son perseguidos, rafagueados, secuestrados, les arrebatan sus pertenencias o son amagados con perder la vida cuando no detienen su paso a las órdenes que los sicarios les dictan.

Jaime Rodríguez no tiene empacho, sin embargo, hasta en señalar como una exageración “magnificada” por los medios el conocido secuestro de alto impacto de una ciudadana española que está desaparecida desde el 2 de julio cuando sujetos armados la privaron de su libertad en la carretera Soto la Marina-Victoria tras visitar la playa La Pesca.

“Hay un solo caso que ustedes también magnifican –dijo el mandatario, reconvertido en publicista turístico, dirigiéndose a los medios– pero hay miles de personas que vienen de Monterrey rumbo a McAllen y no les ha pasado nada, la carretera está llena, los hoteles están llenos, la Isla del Padre está llena. A los nuevoleoneses les gusta ir a McAllen y pasan por Reynosa y Laredo, les gusta ir a La Pesca, a Tampico”.

El Bronco no solo falsea su propia percepción, sino que además luce incapacitado para elaborar o continuar alguna mínima estrategia gubernamental contra la violencia que se incrementa no solo en Tamaulipas sino en toda la ZMM, según lo ha demostrado, una y otra vez a lo largo de su gestión.

Al tiempo que el fallido gobernador independiente denomina percepción de inseguridad a la violencia regional que de nuevo sacude a los estados aledaños, Nuevo León rompe récords nacionales en ocurrencia de homicidios dolosos, secuestros, extorsiones, desapariciones, robos a mano armada. Toda una cascada de violencias públicas mientras el Estado solamente ha ejercido menos del uno por ciento (0.39%) de los recursos federales disponibles a la entidad para atacar la inseguridad. Es difícil llamar a esto un problema de percepción.

Resulta palpable la miopía o de plano ceguera del gobernante para no ver lo que los ciudadanos nuevoleoneses sufren a diario: la delincuencia en carne propia (organizada o no). Encima de ello, son víctimas también de la incapacidad manifiesta del aparato burocrático de su gobierno para aplicar más allá del uno por ciento de cuantiosos recursos federales que bien gastados paliarían en algo las nulas estrategias a favor de la seguridad del ciudadano. Triste condición de lo que pudo haber sido una histórica gestión de gobierno efectivamente al servicio del mandato de la raza.

gcolin@mail.com

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