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Viernes , 15.02.2019 / 21:43 Hoy

Columna de Gonzalo Oliveros

La debilidad de la mañanera

Gonzalo Oliveros

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Extraviados, así parecían los dos niños que, apenas ayer, se presentaron a la mitad de la conferencia de prensa de Andrés Manuel López Obrador. Iban preparados para sus preguntas, una de ellas sobre el combate a las desapariciones dentro del país y la otra sobre la fuga de cerebros.

El presidente fue cortés y les respondió como a cualquier otro reportero: sin datos duros y con rodeos que hicieron sentir a los infantes escuchados y con el trabajo encomendado realizado.

La indefinición de temas y el alargamiento de declaraciones de AMLO es la constante dentro de la estrategia de comunicación del Gobierno de México. Astutos, han logrado desplazar los temas para que la coyuntura y plática diaria vaya conforme a las casi dos horas que se presenta el primer mandatario ante los medios de todos tamaños.

Por eso, el ganador del día será aquel que logre desbalancear esa estrategia. Hoy por hoy, los medios electrónicos tradicionales han quedado rebasados en ese intento. Su estructura no logra calar en el discurso o las pláticas del primer círculo del poder. Es notorio que el relato de los noticieros nocturnos no está en el armado de la conferencia y los matutinos no son ni siquiera sintonizados puesto que el presidente y allegados se encuentran en su reunión de seguridad.

En estos dos meses de gobierno, los periódicos son los ganadores. Nada le duele más a López Obrador que un encabezado que denuncie, devele o insinúe un yerro o dé información adicional a lo que la agenda gubernamental controla. Al quedarse ya en Palacio Nacional a dormir -según lo ha dicho- el contacto con el radio es nulo y las redes sociales no son del ánimo presidencial como sí de sus allegados.

Por eso, los golpes de Reforma hacia los cambios en la NOM tras la compra de pipas y la omisión -accidental o incidental- dentro de la declaración patrimonial de la Secretaría de Gobernación de un departamento en Houston enrarecen el ambiente controlado de la mañanera. Podría ser que el control de daños pudiera ser más suave y hasta certero con otra estrategia, pero la conferencia de prensa matutina tiene ese Talón de Aquiles: la obsesión de transparencia de López Obrador hace que su equipo se exhiba descoordinado y hasta enojado ante la salida del plan de vuelo.

Un apunte más: no siempre se tiene todo el control de la respuesta. La reportera de MILENIO ha logrado atinar en la misma debilidad que descubre una certera primera plana: el presidente es un experto en el control de la agenda y las respuestas, no así su equipo.

goliveros@me.com

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